“EN POLÍTICA TODO SE COMPRA”. ANTONIO LÓPEZ DE SANTA ANA, EN “EL SEDUCTOR DE LA PATRIA”, DE ENRIQUE SERNA.

“COMO DICES, HORACIO, PROBLEMA QUE SE RESUELVE CON DINERO, DEJA DE SER PROBLEMA. VÍCTOR ÁVILA PUIG, EN  “RELÁMPAGOS DEL TRUENO”,  DE LUIS SPOTA

En los tiempos inmemoriales e inicio y desarrollo de las civilizaciones, lo clásico en las confrontaciones (que alguien tan leído como importante afirmó que era la muestra del fracaso de la política) era la destrucción del enemigo: Con la evolución de la humanidad vino la civilización y con ella un ligero cambio en el ejercicio de la política: destruir a tu enemigo y, también, se ordenaba  la desaparición física de todo lo pudiera significar un riesgo. Fue, y es, bastante civilizado matar a TODA la familia: La construcción,  consolidación y vigencia del Imperio Romano es ejemplo clásico de  esta forma de evitar la competencia y disputa por el poder; la Edad Media, el Renacimiento, Ilustración, Modernismo y el Absolutismo y la construcción del Estado están repletos de esta forma de hacer política; pero no solo en cuestiones de Estado: está vigente en las “familias” mafiosas italianas y todas las que se crean a su semejanza y cuyo fin es ejercer cualquier tipo de poder. (Las guerras de este momento son porque no han coincidido los intereses de las fuerzas en pugna y, lo fundamental: No se ha podido aplicar el modelo: desaparecido 1, brotan 10 que ambicionan el poder. Son muchos; si fueran sólo 2 o 3, sería más fácil llegar a la paz, mediante la desaparición física  o compra de lealtades.  Irak es muestra de la ortodoxia más completa: se destruyó al enemigo y a todo el que significara riesgo para ejercer el poder; se firmó la paz y se compraron lealtades, formando los cuadros administrativos y políticos del nuevo gobierno “democrático”; se entronizó, vía democracia, a personajes  y fuerzas políticas afines, se firmó la paz y ¡ a hacer negocios bajo la protección de la paz y dela Coalición de naciones!…¡Todos salieron ganando, menos el partido Baas!).

Nicolás Maquiavelo lo sistematiza y justifica: el Fin justifica los Medios. Ahora con las cuestiones de la hegemonía mundial estas filigranas del poder se “afinan” y los prejuicios morales se hacen a un lado; únicamente cuenta si, desde la óptica del poder, es necesario y ¡zas! Se hace. Y se conocen atentados, ejecuciones, ajusticiamientos, por razones y cuestiones de poder, de Estado, que usualmente conviven con la sociedad en TODO el mundo civilizado; muchos de ellos trajeron la paz; otros, generaron guerras. Estas confrontaciones bélicas orillaban a una definición victoriosa: la postración del enemigo y  acordaban y firmaban Tratados para la paz y mantener postrado y controlado al enemigo; esa es la razón de paz, característica y condición social bastante cara y difícil de establecer, pues su antecedente es la guerra. Por eso tiene mayor plusvalía la desaparición y/o aniquilación COMPLETA del enemigo, de quien le disputa el poder. Es más barato, rápido y fácil, y genera mínima sangre.

Mas, paralelamente, y acaso por pruritos morales, se practica otra forma de hacer política: las compras de lealtades, premios a desleales y castigos a los adversarios, enemigos, contrarios y archienemigos; surgen las embajadores, gobernantes de provincias, encargados de provincias y reinos ocupados=invadidos, feudos, baronatos, condados, marquesados ducados, feudos, capellanías, abadías, obispados, cardenalatos; con el correr de los tiempos las formas de pago se modificaron, para bien o para mal, pero en el fondo, es lo mismo: la compra de fuerza, de lealtad y poder: Permisos, Concesiones, Viajes, Franquicias, Bancos, Financieras, Empresas,  todo tipo de Contratos, extensas propiedades, Cupos de Importación, Exenciones, Condiciones Preferentes, inmejorables  empleos, dinero: “TODO” lo que signifique dinero, poder. (En este modelo casi siempre sucede lo que el Imperio Romano demostró y el Príncipe y El Padrino recomiendan: Ellos, cuando  reconstituyan su fuerza=poder, siempre tendrán la intención de vengarse y asestar el golpe. Ellos recomiendan: Siempre destruir=desaparecer totalmente a quién o quiénes le disputan el poder o signifique riesgo para tenerlo. Parten de un axioma: “Quien fue traidor, desleal una vez, siempre lo será”.  ¿Para qué correr riesgos? La Historia demuestra y conserva en sus anales la veracidad de lo anterior). Picarescamente se dice que se gobierna con las Ps: Palo para los inconformes, Plomo para los enemigos y Plata para los amigos.

En síntesis, la disputa de poder se centra: Aceptación, Sumisión y Cooperación o ¡Cuello!

Allá por los 70s, algún hombre de poder – ¿Nixon=Kissinger? – moralista, y con espíritu de negociante, propuso como política de Estado la no destrucción total del enemigo. Llegar a Acuerdos para administrar la paz, y la abundancia, haciendo negocios. Nadie ganaba totalmente y nadie perdía completamente: Todos cedían algo para ganar todos. Las guerras de Corea y de Vietnam (paz negociada por Kissinger) son ejemplos; este formato se está aplicando como nueva forma de comunicación entre fuerzas beligerantes, que quizá en cuestiones bélicas pudiera aceptarse, pero en cuestiones de conflictos sociales, en donde están demanda y exigencia que implican cuestiones de rectoría y autoridad del Estado, ¿por qué usarlo?  Nuestros beligerantes le llaman Bilateralidad, supuesto Equilibrio cargado a su lado, y a su amparo acuerdan la paz, y a su sombra se hacen negocios, entregando recursos de todo tipo, entre ellos financieros  y materiales y la disposición, anuencia y sociedad para los negocios, con la justificación de que “están en el techo presupuestal autorizado”; luego entonces, si se les  entregará TODO lo pedido, y más, ¿por qué, y para qué,  el desgaste del conflicto  y su  prolongación? En esta forma de hacer  política, cotidianamente, se  gasta=derrocha excesivo dinero y no se avanza en la solución de ningún conflicto y esos  recursos son necesarios en otras áreas sociales. Obligadamente debe darse un cambio en el formato de hacer política: Enfrentar el conflicto, ir a sus causas y orígenes, planear su solución y resolverlo. ¿A qué se tiene miedo? ¿Qué hubiera pasado si sigue el conflicto? El Estado ganaba. Lo cierto es que existe desazón, insatisfacción por la forma en que la trivial crisis se atendió, que sugiere vacío y hastío, que visten la rigidez e incapacidad  de este formato de ejercer la  política que cimbró la fragilidad del aparato del gobierno.

Característica que matiza esta “nuevas formas” de ejercer la Política es la manipulación de los Medios informativos, y de la información. Como los Medios Informativos son empresas  y en política todo se vende, y se compra,  y el Poder todo lo puede: Pagando se difunde y filtra lo que se quiere y se desea, y como se quiere y desea que se conozca. Simple.

¿Desea conocer un poco de este tipo de hacer política? Le recomiendo la película  Espartaco, estelarizado por Kirk Douglas, Jeann Simmons, Laurence Olivier, Tony Curtis, Charles Laugthon y Peter Ustinov; Con Todo el Poder, con Robert De Niro y Dustin Hoffman y leer, obligadamente, El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo, El Padrino, de Mario Puzo, La Columna de Hierro, de Taylor Caldwell, y, si tiene tiempo, y $,  Mis Memorias, de Henry Kissinger.