Desde siempre, o si usted lo quiere, desde la época moderna, la Iglesia católica ha estado involucrada en escándalos de un tipo, de otro, pero, al fin escándalos que no le han afectado cualitativa y cuantitativamente en nada.

Desde el llamado Concordato entre S.S. Pio XII con los nazis, la cerrazón-alejamiento de sus fieles-Iglesia para cambiar que mostraba la imagen de una Iglesia lejana y sin comunicación con sus feligresía, pasando por el Concilio Ecuménico de Juan XXIII, la pérdida de Vocaciones, los desfalcos, las complicidades con sus grupos internos corruptos, su corrupción política interna, la paidofilia – y la cerrazón para aceptarla – acreditada en casi todos los continentes, los episcopados y potestades disidentes al dogma, la pé4rdida del celibato entre sus miembros, etcétera y etcétera; ahora se informa sobre la Iglesia católica la existencia de un Lobby Gay, de una corriente política gay entre la cúpula burocrática del poder de la Santa Sede, tan fuerte que fue una de las causas fundamentales para el retiro-renuncia del Papa Benedicto XVI.

Que la Iglesia Católica esté dentro de otro escándalo no es nuevo, ni será lo último y no le afectará en nada; en principio porque la Iglesia católica tiene tanta fortaleza adquirida a través de los años, siglos y sistemas y esto de lo que se difunde no es nuevo: siempre ha existido y existirá mientras la Iglesia esté formada por hombres, y mujeres; a todo lo que le ha pasado ha sobrevivido, y sobrevivirá.

Y continuará sobreviviendo  y subsistiendo a pesar del desarrollo de la ciencia – aunque la ciencia pueda reproducir en serie, clonar, crear la vida humana, como ya experimentalmente se hace, sean los fines con los que se hagan y se vayan a aplicar, quitándole a la religión católica el principio, la esencia, fundamentales,  de que Dios es el dador de la vida – y de la conquista del espacio – arrebatándole a la religión católica el dogma  de que Dios es el creador de la Tierra y del Universo -.

Habrá Iglesia católica para rato, de generación en generación.

Lo que le puede dañar a la Iglesia es la escisión, la división, las reformas dentro de su mismo grupo, como sucedió con Lutero, Juan Huss, Calvino y Enrique VIII.  Eso sí le hará daño, pero hasta el momento todo lo ha soportado, y, a la inversa, ha resurgido más fuerte y más poderosa, por el simple hecho de que el hombre es hombre y es finito y, al finalizar su existencia, tiene miedo al más allá.

El Lobby gay no es nuevo, como tampoco lo es la existencia de pedófilos y relaciones sexuales entre los miembros de sus órdenes monacales y conventuales; la historia, los mitos y leyendas están llenos de estos hechos y no ha sucedido nada.

La Iglesia seguirá adelante por los siglos de los siglos, amén.