Los sucesos de lucha política desde el Movimiento Estudiantil del 68, el Halconazo, la lucha sucia de guerrilla urbana y de asaltos bancarios y secuestros de protagonistas financieros y políticos, así como los eventos que siguieron a través de esos casi 50 años y que llenaron los páginas, los minutos y las pantallas de los televisores, debemos verlos y tratarlos no únicamente como fases de una lucha socio-política por reivindicaciones sociales, salariales, prebendas, etcétera, etcétera y etcétera.
Debemos verlos, pensarlos y analizarlo como un, no tan nuevo, tipo de comunicación, que, posiblemente, tiene su origen en los umbrales de la solución de la guerra de Korea, que se consolidó en Cuba, con el caso de los Cohetes transoceánicos – su nombre: la Crisis de los Cohetes en Cuba, a inicios de la década de los 60s, entre la administración Kennedy y Fidel Castro – y que se formalizó en la guerra de Viet nam y su solución. Su nombre: Coexistencia.
Antes de su aparición y uso, las negociaciones se daban hasta la postración, destrucción, derrota y humillación del enemigo, del vencido; a partir de los sucesos de la guerra de Korea, se inició la nueva era de la coexistencia: en estas nuevas guerras, no hay vencidos, no hay triunfadores: Todos ganan, perdiendo algo; se cede para ganar. Todos coexisten.
Y la derrota, y la victoria de cada uno, y se puede difundir así…”Su victoria”, están determinadas por las condiciones, las circunstancias morales, financieras, de equipo, de perfiles, de x,y,w,z de cada uno de los bandos negociantes, porque ahora se negocia el cese de las hostilidades; no la paz, ni el triunfo.
En nuestro estado, en el caso de los disidentes sindicales, de los sindicatos, de los estudiantes, de los transportistas urbanos, de quienes sean, se negocia el (los) cese (s) de hostilidades, no la solución del cada conflicto, porque la solución de cada conflicto es la aplicación de la ley y ni el Estado desea aplicarlo ni a los disidentes les conviene ser objetos de la ley. En la visión macro el problema es mínimo, se resuelve con dinero y problema que se resuelve con dinero, deja de serlo.
En este tipo de conflictos lo que vemos son los mensajes que servirán como medio de comunicación para negociar, porque existe por ahí una frase muy repetida, que de tan usada, se ha convertido en lema: El Medio es el Mensaje. Una expresión, antecedente de ésta es “La Forma es Fondo”, del Jesús Reyes Heroles.
Como ejemplo de su vitalidad ahí están Korea – las dos – y Viet Nam.
La magnanimidad del todo poderoso Estado le concede razón y valor a los que negocian bajo este tipo nuevo de comunicación, lucha y negociación, porque la solución es el viejo e histórico axioma: “Destruye a tu enemigo, antes de que él te destruya a ti”, que configuró a los Estados del pasado, del presente y, ¿del futuro?
¿Cuál prevalecerá? ¿Los dos formatos coexistirán en el tiempo?






















