Las notas informativas sobre el ex gobernador de Tabasco, Grarnier, aparte del escándalo sobre sus excesos alcohólicos, su insolente soberbia sobre la cantidad de camisas, zapatos y demás accesorios, y de su tesorero, particularmente sobre los casi 90 millones de pesos en efectivo y en papel, “encontradas” en inmueble de su propiedad, así como las motocicletas de lujo y los accesorios de piel, así como su disposición para presentarse ante la justicia; los 1200 millones de pesos de exfuncionario del estado de Jalisco y los rumores del quebranto y malversación financieros ese mismo estado, así como todo el paquete de la cuestión financiera de la pasada administración, y heredada a la actual, caen dentro de dos formatos.
El primero, en todos los casos y en los que vayan a venir y seguramente vendrán, fundamentalmente se difunden porque se dio cambio de gobierno, lo cual es natural en un sistema democrático, pero se manifestó alternancia en el partido que llegó al poder y siendo contrario al que se fue, lo fundamental es destruir la imagen del ex gobernante y como no existe una administración honesta ciento por ciento, pues se le echa todo el poder de la ley en contra de los que se fueron, y es entendible. Esto mismo deben tener presente los que llegaron: Cuando terminen estarán en el ojo del huracán para su destrucción. Así que hay que o ser honesto y transparente o hacer bien las cosas, tanto el Ejecutivo, como sus secretarios.
El segundo, es botón de muestra del monolítico, hegemónico ejercicio monopólico del poder; se muestra que, a nivel local, el titular del Ejecutivo en turno es el Centro de todo el universo, centralismo, hegemonía, verticalidad. El Estado, el Dios es él y no hay quien le contradiga. Ni la ley, ni el derecho, ni nada. ABSOLUTISMO PURO.
Otra faceta, es que se comprueba la prevalencia de la máxima del Tlacuache Garrizurieta: No importa que no me des. Nada más ponme donde hay. Así, tenemos que este contador, creo varios despachos contables, personas morales y a ésas les adjudicó en forma directa o mediante concursos viciados, amañados de origen, trabajos contables, de auditoría, y compras a los costos y presupuestos elevados y la ganancia fue múltiple y legal, pero deshonesta. Otra más, es el reconocimiento de las características del ejercicio del poder: Se usa, se disfruta y se abusa.
Lo mismo puede decirse del caso de Jalisco, en donde aun falta mucho por rascar y profundizar.
En nuestro estado, las cosas no difieren de todo el anterior formato, pero aquí lo que lo caracteriza es la falta de voluntad para definir las interrogantes: ¿cuánto es? ¿Quiénes fueron? ¿A quiénes se llevará a la justicia? Mas son dos las urgencias: Ciudadanización y autonomía a los órganos fiscalizadores y que tenga competencia y/o capacidad para llevar a la justicia los deshonestos.






















