Ayer fueron los trabajadores despedidos de la Auditoria Superior del Estado, hoy les tocó en las instalaciones del Congreso del Estado a los maestros integrantes del Sindicato Único de Trabajadores de Telebachilleratos de Michoacán (SUTTEBAM) que se manifestaban en éste recinto legislativo, con el resultado de al menos 11 detenidos; las manifestaciones pasan ya a ser cosa cotidiana en nuestra ciudad, junto con los desalojos, algo está pasando en nuestros órganos de gobierno, ello es más que evidente.
Las manifestaciones son producto de inconformidades ciudadanas, hacia las instituciones gubernamentales, siempre que hay un cambio de gobierno, donde los gobernantes entrantes no son políticamente afines a los salientes, la clase política abandera y arropa “movimientos” ciudadanos con fines poco claros, el desprestigio quizá sea solo una parte de este tipo de acciones.
Las fuerzas del orden no actúan de motu proprio, reciben órdenes de actuación, en dicha acción, las circunstancias de facto con las que se enfrenta el agente del Estado, a veces vertiginosas, otras imprevisibles, conducen a que la valoración de la necesidad bajo la cual debe actuar aquél o la corporación policial no siempre pueda hacerse premeditadamente, sino que exigen la toma de decisiones súbitas, lo que refleja el grado de dificultad de la actividad referida y justifica la conveniencia de que se establezcan protocolos de actuación que permitan, en alguna medida, automatizar las reacciones del cuerpo policíaco y se capacite al agente para que sus respuestas a los estímulos externos sean legales y sólo las necesarias o proporcionales a su circunstancia.
En ese sentido, los operativos, su forma de ejecución, así como la reacción de la policía no deben quedar sujetos a las coyunturas de cada momento y circunstancias en que se hace necesario que accione o reaccione la policía, particularmente cuando más de un cuerpo policial debe entrar en acción, a riesgo de hacer ineficaz el trabajo. De ahí que los procesos de actos y operativos de policía, deben ser estandarizados a través de protocolos, deban procurar elementos comunes en la transversalidad. Esto es, generarse procesos o protocolos con bases similares para todas las corporaciones, para que cuando se vean en situación de colaborar conjuntamente su labor no se entorpezca por falta de coordinación o porque cada una maneje distintas formas de reaccionar ante los mismos hechos.
En Michoacán las fuerzas del orden ¿aplican procesos o protocolos de actuación?…
























