El pasado veinticuatro del presente el presidente de la República puso en marcha la Cruzada Nacional Contra el Hambre en Las Margaritas – bastión del Ejército Zapatista de Liberación nacional – del estado de Chiapas y contando con la presencia de casi todos los gobernadores del país y el jefe de gobierno del Distrito Federal. Su objetivo es disminuir los números de pobres en 7 millones.
La Cruzada se justifica solamente con el enunciado: Cruzada Nacional Contra el Hambre. De todos los objetivos nacionales este es uno de los prioritarios.
Curiosamente, y aquí lo hemos señalado y recientemente se expresó, algo debe andar mal en el sistema de producción, circulación y distribución de la riqueza que ahora es mucho más notaria la desigual e inequitativa distribución y concentración de la riqueza generada y, paralelamente existe mayor cantidad de personas adultas sin empleo, sin trabajo, mayor cantidad de trabajadores informales y mayor cantidad de dinero que se destina a los programas asistenciales como apoyo a la subsistencia y sobrevivencia y a la producción, así como a la generación de fuentes de empleo.
Lo más seguro es que todo se pierda en el papeleo y burocratismo o que los programas no lleguen a donde deben llegar porque están hechos en el escritorio.
Según datos de agencias públicas, oficiales, solamente entre 2012 los municipios pobres crecieron en un 27%: de 849 se fueron hasta un mil ochenta y uno, 1081.
El desafío que implica esta cruzada es mayúsculo, pues a pesar de que de 2006 a 2012 se destinaron al presupuesto de la secretaría de desarrollo social 414 mil 468 millones de pesos y que este año, los recursos de esa dependencia crecieron en un diez por ciento –pasaron de 84 mil 859 millones a, del año pasado, a 95 mil 251 millones en este 2013.
Datos del Consejo nacional de Evaluación de la Política Social – CONEVAL – y de la propia SEDESOL indican que el número de personas en pobreza y en pobreza extrema se incrementó durante el sexenio pasado, al pasar de 48.8 millones a 52 millones y de 11.7 millones a 13 millones.
En estos doce años de administración panista el gran problema para precisar el universo de pobreza fue el método para identificarlos y localizarlos; es deseable que ahora no exista esta frivolidad metodológica.
El gran problema será el ¿CÓMO? Sería tautológico que para disminuir 7 millones de pobres se tengan que aumentar los impuestos y empobrecer a casi toda la clase media, porque todo programa necesita dinero y ¿de dónde se obtendrá o para crear más programas asistenciales o generar condiciones de creación de empleos?
Los funcionarios federales, estatales y municipales olvidan al aforismo chino: NO ME DES DE COMER, ENSÉÑAME A PESCAR…Trabajo, trabajo y más trabajo es lo que se necesita.






















