En los últimos momentos del viernes 31 de mayo del año actual, la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación, que representa a los trabajadores sindicalizados, de base, de la línea aérea AEROMÉXICO, por acuerdo de la asamblea,  aceptó  las condiciones contractuales de los sobrecargos, aceptar incremento salarial del 4.9% y otorgar un incremento salarial equivalente a la inflación para los siguientes años, además de plantear nuevas condiciones económicas competitivas que aplicarán solo a los futuros sobrecargos y crear un fondo de 2% anual de la nómina tabular de los sobrecargos para acciones que mejoren el servicio hacia los pasajeros y fortalezcan la productividad y firmó la documentación necesaria para no llegar al estallamiento de la huelga.

Realmente todos –empresa, trabajadores y usuarios -salieron ganando.

La empresa evitó – no tuvo mayores pérdidas – dejar de percibir cerca de 150 millones de pesos diarios y no hizo uso de las cláusulas de conectividad que tiene con otras líneas aéreas – 35, en vuelos internacionales y 12 rutas domésticas – y no salió del aire, en donde tiene un 40% del mercado. Además, en el interior del aeropuerto internacional Benito Juárez no se generaron acciones y operativos especiales y todo fue con normalidad.

Los usuarios no tuvieron problema para ejercer su boleto comprado con antelación; lo mismo puede decirse de los pasajeros con boleto internacional de aerolíneas como DELTA, AMÉRICAN AIRLINES, AIR FRANCE, IBERIA, LANCHILE y todo estuvo aceptable.

Los trabajadores – sobrecargos – no tuvieron que soportar la presión de  la empresa que ya había preparado la documentación  de la demanda de conflicto colectivo de naturaleza económica interpuesta  el 12 de abril, pues en caso de que hubiera estallado la huelga el primero de junio, el impacto sería negativo e impagable las condiciones del contrato colectivo de trabajo con  ASSSA y la empresa.

La Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación – ASSA -, de la línea aérea AEROMÉXICO, tiene muy cercano el ejemplo de las organizaciones sindicales de su línea hermana: MEXICANA DE AVIACIÓN, cuyo conflicto sindical – de revisión contractual – derivó a uno interminable de insolvencia – real o aparente –  de la empresa  y terminó en conflicto  de existencia de la empresa aérea y salió del aire y que aun  no se define su destino que está enmarañado en los diferentes tribunales y es muy posible que  desaparezca o sean los sindicalizados los que la operen, algo verdaderamente muy difícil de lograr y menos en las actuales circunstancias del retiro del Estado como factor protagónico de la vida económica del país; ahora está solamente como testigo proempresarial y caja fiscal-cobrando el IVA, el IETU y demás formas de ingreso.