El presidente norteamericano Barack Obama sorprendió  con el anuncio de una ley migratoria en la que senadores de ambos partidos están de acuerdo en un 90%; esto hace que la probabilidad de que se apruebe en la su Cámara Baja sea más real porque los senadores están interviniendo para que esta reforma sea una realidad. Con la pasada visita del presidente norteamericano  se renovaron las esperanzas, aunque él, en público no trató el tema directamente.

Debemos tener en cuenta que si ahora están ansiosos por votar esta reforma migratoria no es porque sean muy humanistas, muy buenos vecinos, ni unas almas de Dios. NO. Lo hacen por dos grandes intereses:

1°.-Por su seguridad  nacional. Con esta legislación ellos tratarán de evitar lo que se vio en el Maratón de Boston y un poco lejano, pero no olvidado, en el ataqué a las Torres Gemelas el 11 de septiembre del 2002: que sean migrantes los que atenten contra la seguridad de sus ciudadanos dentro de su territorio.

2°.- Por razones económicas para asegurar mano de obra barata: Un esclavo en tiempos

neoliberales y globalizados. Los norteamericanos jamás desaparecerán el diferencial de la convertibilidad de su moneda y mucho menos con sus salarios: 9 dólares la hora, que con la especulación de su moneda es equivalente a 108 pesos mexicanos  por la hora de trabajo y por ocho horas son 864 pesos.

Si bien es cierto que la población norteamericana ha cambiado y ahora los descendientes de migrantes latinos, asiáticos – chinos-japoneses – y afroamericanos son un porcentaje creciente pues se reproducen como conejos y todo esto presiona a los políticos a quienes les condicionan sus votos, razón por la cual están cediendo un poco y flexibilizan la legislación. Ahí está el ejemplo de Mike Rooney, quien tuvo el voto latino y el voto amarillo en contra y perdió.

Partidistamente, el Partido republicano está siendo cuestionado dentro de sus mismas filas, que lo están obligando a aceptar las nuevas tendencias poblacionales y las nuevas demandas de estos segmentos del padrón y de sus ciudadanos y la mejor prueba la tiene con su actual presidente : descendiente de inmigrantes afroamericanos , musulmán e isleño: hawaiano.

Los tiempos han cambiado: un altísimo porcentaje de trabajadores en Estados Unidos son indocumentados   y si se aplicara una acción rígida y se detuvieran, expulsaran o encarcelaran, la economía norteamericana sufriría un colapso del que difícilmente se repondría. La película Un día sin mexicanos se los mostró peliculescamente, pero en la fría realidad económica el efecto sería terrible para ellos.

Es muy seguro que esta reforma será una realidad. Ahora veamos cuáles serán las restricciones y cuáles serán los costos, porque ellos no conceden nada gratis, aunque sean los más beneficiados.