Uniéndome al coro de comentarios que la reciente designación del Secretario de Seguridad Publica de esta administración y muy apropósito de otros reflexiones hechas en otros espacios y medios de comunicación sobre la ética intelectual, política y capacidad de vocación de servicio del nombrado, estoy cierto que en el presente caso, sin conocer al titular de la dependencia aludida es positiva, por la formación, la curricula y el origen, sin caer en adulación porque ni siquiera le conozco, pero duélale a quien le duela, el ejercito es por hoy en nuestro sistema la única institución confiable en este país, pese a algunos escándalos que propició la administración federal saliente.

Grave es la responsabilidad adquirida, pero para ello, hay que involucrar a la sociedad toda, contra la delincuencia, los normalistas y la CNTE, no entienden los primeros que normal viene del latín igual a norma y que con su accionar la violan cotidianamente, por ello no pueden llamarse como se ostentan.  Los segundos desconocen (CNTE)  o a propósito pretenden ignorar que maestro viene del griego, que es el magister el que orienta, el que conduce y ellos hacen lo contrario, ganándose el repudio de todos los sectores de la sociedad.  Y se dice que de manera orquestada, le sirven, si no directamente indirectamente, a los grupos imperantes de la mafia de la entidad, a todo ello y a un equipo político carente de capacidad operativa y a un gobernador que aunque quiera no pueda operar como su experiencia le permitiría por estar encargado del despacho, amén de algunos defectos que sus amigos de adentro y de afuera le atribuyen, no ha podido avanzar como se desea, el Secretario recién nombrado se encontrará un estado en condiciones de alerta,  invadido por la desilusión, desestabilizado económicamente, alimentado por la confusión, que empieza a generar situaciones de riesgo en donde las preguntas superan las respuestas y la imaginación es dominada por la realidad.

Se siente la incertidumbre, se anticipan dudas, sobre todo del estado de salud de Vallejo.

Es tiempo de enfrentarse a los rezagos estructurales, a una guerra contra la delincuencia que utiliza la descomposición social como rehén atentos a la ruptura y desgaste entre la sociedad y la autoridad y como complemento los problemas de los partidos políticos, (véase al PAN y al PRD) que debieran con alturas de miras fortalecer la autoridad, al respecto el Ing. Cárdenas dice: que en el estado la forma en que se combatió la delincuencia en las administraciones anteriores no fue la correcta, no se tomó en cuenta que la delincuencia no es un fenómeno autónomo, porque está vinculado con el desempleo, la calidad de educación (les hablan CNTE), la pobreza y la falta de investigación eficaz para seguir el dinero sucio entre otros factores.  Con ello puede definir justo lo que hizo mal uno de los suyos, pues no solo lo resolvió sino lo agudizó (frentes políticos de Excelsior, domingo 19) porque con el imperó la corrupción, tráfico de influencia, compadrazgos, con estas gentes que mejor ejemplo que el del hermano incomodo y la rapacería de su tesorero que ni se le menciona en el asunto de la falta de dineros que mantiene en atonía a nuestro estado y a propósito

¿Y las denuncias?