El Tratado Trilateral de América del Norte, en los Estados Unidos y Canadá más conocido como NAFTA, está por cumplir veinte años y en este tiempo son más los daños, los perjuicios que los beneficios que ha recibido nuestra sociedad y, a la inversa, son muchos más los beneficios que los perjuicios que las sociedades de nuestros vecinos del Norte – Canadá y Estados Unidos -han recibido y disfrutado, como naciones más favorecidas. Por su nivel de desarrollo agropecuario, industrial, comercial y de servicios.
Desde el inicio de su operación, el primero de enero de 1994, las políticas públicas del gobierno de la República y actividades económicas sufrieron un cambio y una orientación diferentes: favorecer la importación y, a partir de ese momento, fue ley no escrita las siguientes palabras: Resulta más rentable importar que producir.
Con la aplicación de estas palabras, todo se transformó y las políticas públicas de los gobiernos de la República de desarrollo agropecuario, de substitución de importaciones, de proteccionismo económico fueron deshabilitadas y desaparecieron y se dio todo el respaldo a las importaciones y los productores nacionales se encontraron con que salía más productivo a ellos mismos importar que producir. Se suponía que este boom económico beneficiaría a la sociedad nacional porque al existir mayor competencia entre los oferentes de un mismo producto habría precios más baratos, pero no fue así: Los introductores se organizaron y controlaron la importación, la distribución, la oferta y la demanda y sucedió lo contrario: los precios subieron; eso9 fue en el entorno interno y en el exterior, surgieron otros bloques económicos y se fortalecieron otros y se dio una nueva correlación de fuerzas económicas.
México ingresó a una etapa distinta en las negociaciones de acuerdos comerciales y ahora se trata de negociaciones estratégicas para impulsar a América del Norte y ahora el gobierno de los Estados Unidos está por canalizar sus visiones económicas hacia otros tratados: El Acuerdo de Asociación Transpacífico y el Tratado Económico con la Unión Europea y sobre este asunto, Jaime Serra Puche, uno de los creadores y negociadores del nuestro TLC afirma que los países firmantes del TLC deben negociar la firma de estos tratados como bloque y no individualmente como naciones.
A este señor se le olvida la base y espíritu de la política de los Estados Unidos: Estados Unidos NO tiene amigos; tiene intereses. Los Estados Unidos jamás negociará con la Unión Europea ni con los países firmantes de la asociación Transpacífico como bloque; lo hará individualmente y excepcionalmente, negociaría si conviene a sus intereses; por otro lado, el TLC carece de personalidad jurídica para ser negociador y nuestro país está negociando por separado firmar un tratado económico con casa una de esos bloques económicos, que serán por lo pronto en un futuro muy cercano los más fuertes, competitivamente hablando en el mundo globalizado; Jaime Serra Puche está equivocado, otra vez.
México debe negociar por separado con loso firmantes del Tratado de Asociación Transpacífico y con la Unión Europea, pues finalmente, somos el patio trasero de los Estados Unidos y ellos nos tratan así, como sus socios venidos a menos. A ver si con estos socios nos va mejor, como nación, como sociedad y como individuos.






















