En este día se cumplen 24 años del nacimiento del Partido de la Revolución Democrática como organización política nacional, vulgo PARTIDO.

Su nacimiento  fue, de hecho, un parto suigéneris, entre Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano y Humberto Castillo, propietario y presidente del Partido Socialista Unido Mexicano – PSUM -; la circunstancia determinante fue tener una salida legal a la fuerza política aglutinada en torno a la figura del Hijo del Divisionario de Jiquilpan, conformando el Frente Democrático Nacional y lo llevó a disputar como su candidato la presidencia de la República en la contienda constitucional por el poder Ejecutivo Federal en los comicios de 1988, frente a Carlos Salinas de Gortari, candidato del partido revolucionario Institucional.

 

El desaparecido Frente democrático nacional fue una fuerza social que, de un capricho-percepción de  Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano de sentirse heredero dinástico de la teoría e ideología del llamado Cardenismo y de la Revolución Mexicana hecha acción e institución, que ante la cerrazón e imposibilidad de ser designado candidato de su partido, optó por encabezar una fuerza que chocó  violentamente y frontalmente con el Poder y el partido oficial y esa fue, ha sido, es y será – así parece ser  –,  característica suya: el choque, la violencia, la confrontación, la cerrazón.

De ese 5 de mayo, 1989 a esta fecha el ahora partido de la revolución democrática ha tenido y tiene resultados políticos, para muchos, satisfactorios; para otros, claroscuros y otros más, una decepción.

Ciertamente, es opción de gobierno; ha alcanzado espacios de poder en la Federación – como diputados y senadores al Congreso de la Unión  y Ejecutivos en varios estados – Morelos, Tabasco, son los más auténticos, aunque no tanto, porque Arturo Núñez es un candidato externo   que trae la camiseta del PRI bien puesta en el fondo y Graco Ramírez está en el lado de la mesa que durante casi cuarenta y cinco años trató de subvertir como activista político en la clandestinidad -; tiene ´presencia en congresos locales, pero salvo en los estados más miserables y pobres – Michoacán, Guerrero, Oaxaca y Chiapas, excepción hecha del Distrito Federal -, no existe; gobierna en varios municipios y muchos regidores y síndicos, son propuestos por el Sol Azteca, pero más por las personas, que son reutilizados por sus dirigencia, como partido, como ideología, como teoría y filosofía, no existe; por otro lado, su presencia como partido político está reducida Michoacán – su cuna -, Distrito Federal – su registro -, Guerrero y, acaso Oaxaca, en los restantes estados de  la Federación, no tiene peso ni significa opción de gobierno viable.

Efectivamente, ha ocupado gobiernos estatales, lo es en el Distrito Federal, Tabasco y Morelos, soberanamente, sin ayuda, pero si se coloca en un platillo de una  balanza las esperanzas de la  sociedad que depositó en su fundador y guía moral – aunque ya no lo sea y ahora sea de los Chuchos – y de la llamada Izquierda y  en el otro lo  conseguido para la misma sociedad y la Izquierda, podrá tenerse un juicio: Partido Fallido.

Y la decepción, frustración, desencanto y desengaño surge a partir de la reunión entre Cuauhtémoc Cárdenas y  Carlos Salinas en la casa de Miguel Aguilera, en donde negociaron la calificación de la esa elección. A partir de ese hecho, la decepción de la sociedad y buena parte de su piso electoral se fue diluyendo, por lo que no es casual que la votación  del binomio PRD- Cuauhtémoc Cárdenas, en cada una de sus restantes candidaturas fuera descendiendo hasta la llegada de Andrés Manuel López Obrador. A partir de ahí,  todo fue un desencanto que se consolidó cuando la sociedad comprobó que como opción de gobierno no es confiable  y que busca el poder político, como botín.

Son legendarias las disputas tribales y dinásticas  por sus dirigencias nacionales, los desfalcos, los actos de corrupción, las deshonestidades en las cuestiones administrativas y financieras estatales – nuestro estado es una viva muestra  de todo eso -, la impunidad y la corrupción en casi todos los espacios políticos en donde fue y es gobierno y/o  representación.

Si hiciéramos un ejercicio comparativo en peso, fuerza y representación políticas,  y  comparamos los mejores años suyos – 1988 y  1991 (sexenio de Carlos Salinas de Gortari) y, acaso, 1994 y  1997 (el sexenio de Ernesto Zedillo) con sus representantes y figuras políticas emblemáticas, con los actuales, con los Bejarano, los Padierna, los … existe varios universos de distancia-cualitativa y cuantitativa. Vuelve a pensarse en lo fallido que resultó, desde el punto de vista político social, que en lo individual, a algunos les ha ido muy bien, requetebien.

Esa es la realidad de hoy y del reciente ayer.

No dudamos de las buenas intenciones de Arturo Núñez ni de Graco Ramírez como gobernadores de Tabasco y Morelos, mas es válido considerar que Núñez-Tabasco es formación priísta reciclado y reutilizado porque el PRD en ese estado, salvo Andrés Manuel,  no tenían gente de peso político igual y/o  superior a  Arturo Núñez para disputar la candidatura: Pragmatismo, Utilitarismo y Ortodoxia política. Salió barato. Graco, en lo general, sin demeritar su legendario trabajo de zapa a las instituciones,  se llevó la victoria electoral porque era la opción menos desconfiable, después de los excesos del PAN y de los errores del PRI. Graco tiene la oportunidad de mostrar que la subversión también es una opción viable de gobierno. Tiene la responsabilidad de ser honesto y eficiente.

¿Cuál es el futuro del PRD?  Imposible saberlo…son tantas las corrientes; tantos los intereses, que difícilmente se pueden poner de acuerdo. Carecen de un proyecto partidista nacional definido y propio.                 Después del amasiato  por casi diez años con el PAN, separarse, no ser más instrumento del poder presidencial  y tratar de ser auténticamente el partido de la revolución democrática, con sus errores propios y naturales

Dos de sus grandes errores es que carecen de figuras políticas propias,  de peso, capacidad de convocatoria: no tiene líderes, ni nacionales, menos estatales y mucho menos regionales, locales y está verdaderamente necesitados, urgidos de ellos  y el otro, no siembra, no genera, no producen, militantes. Falta promoción política y divulgación ideológica…Básicamente su piso electoral está en personas de la Tercera Edad y su vínculo sentimental con Cuauhtémoc Cárdenas, pero ni los unos ni el otro son eternos y deben pensar en la desaparición física del fundador y tronarse los dedos y está el fenómeno Andrés Manuel, que fue  su mejor, y mayor, activo y tampoco es eterno.

Futuro deseable: Deje de ser una fuerza caudillista y de líderes burocráticos  y se consolide como auténtico  partido político soberano y de Izquierda.