Emponderarse podría definirse como la capacidad del individuo para tomar decisiones y ejercer control sobre su vida personal.
El emponderamiento probablemente se constituye por la totalidad de las siguientes capacidades (Wikipedia):
■ Tener poder de decisión propio.
■ Tener acceso a la información y los recursos para tomar una decisión apropiada.
■ Tener una gama de opciones de donde escoger.
■ Habilidad para ejercer asertividad en toma de decisiones colectivas.
■ Tener un pensamiento positivo y la habilidad para hacer cambios.
■ Habilidad para aprender y para mejorar su propio poder personal o de grupo.
■ Habilidad para cambiar las percepciones por medios democráticos.
■ Mejorar la auto imagen y superar la estigmatización.
■ Involucrarse en un proceso autoiniciado de crecimiento y cambios continuo sin parar.
Pero ¿cómo podemos criar hijos, futuros adultos emponderados?
Primero con el ejemplo, siendo padres emponderados. Los hijos aprenden principalmente por observación, más que por lo que les decimos. Si quieres que tus hijos sean personas que sepan tomar las riendas de su vida, empieza por ti mismo.
Toma la responsabilidad de tu vida, tu eres el principal protagonista, no dejes la responsabilidad a otros. Responsabilizate para conseguir tus objetivos y tus metas, asume las consecuencias positivas y “negativas”. Toma autoconciencia de quién eres, de tu valor, de tus creencias. Sal de tus creencias limitantes, no tengas miedos irreales a lo desconocido. Potencia y fortalece tus propias capacidades, mejora tu desarrollo personal. Ten el derecho de decisión propio. Elige las opciones donde escoger. Ten un pensamiento positivo y la habilidad para hacer cambios. Involúcrate en tu proceso de crecimiento y asume los cambios continuos.
A parte de con el ejemplo, ¿cómo podemos los padres ayudar a nuestros hijos a ser personas emponderadas?
Los rasgos esenciales que determinan a una persona emponderada son el amor, la mirada atenta y un ambiente estimulante, características que con el tiempo favorecen la autonomía, la autoconfianza y el poder de decisión.
Pero muchos padres se plantean ¿cómo ayudar a mi hijo en su desarrollo personal, a potenciar sus capacidades, sin que caiga en el egocentrismo? La dificultad surge a la hora de definir claramente la línea entre empoderar a sus hijos para ser “lo que son” sin llegar a ser egoístas o egocéntricos.
Podemos educar a nuestros hijos para que sean responsables de lo que sucede en sus vidas, para crear la vida que ellos desean, los padres debemos apoyar las opciones de nuestros hijos y hacerles ver la realidad de las consecuencias. Es a través de la experimentación de las consecuencias de sus decisiones cómo van a construir y crecer y van a aprender de la vida. Los padres debemos acompañar a nuestros hijos a tomar sus propias decisiones, siempre teniendo en cuenta sus gustos y preferencias, pero también hay que orientarles para que se hagan responsables de sus propias decisiones y hacerles ver las consecuencias de sus decisiones sobre los demás.
Si por ejemplo tu hija ha formado con otros amigos un equipo de voley, y han decidido entre todos que van a entrenar los sábados por la mañana. Tu hija ha decidido algo que le gusta y se ha comprometido a ir los sábados. Si un sábado decide que no quiere ir, tiene que tener en cuenta que su decisión de no ir afecta a sus compañeros que tendrán que entrenar con una persona menos o directamente no podrán entrenar.
O si tu hijo quiere un perro de mascota y se compromete a que va a ser la persona que le va a sacar a pasear dos veces al día, tiene que tener en cuenta que si a la semana siguiente decide que ya no quiere sacar al perro a la calle, alguien tendrá que cubrir esa necesidad, sus decisiones influyen en los demás.
Cuando nuestros hijos están en el proceso de tomar decisiones nuestro trabajo como padres se tiene que poner en marcha. Nuestro papel es guiarlos a través de la experiencia, señalando las opciones y posibles consecuencias. En esta etapa los padres deberíamos estar atentos a las situaciones en las que se pueda cruzar la línea de ser egoísta o no pensar en que tus actos pueden tener consecuencias sobre los demás.
Es importante que los padres muestren a sus hijos que hay que tomar decisiones basadas en sus preferencias pero que también deben siempre ser conscientes de los efectos que esas decisiones tendrán sobre los demás. También es importante ponerles de relevancia lo que significa comprometerse.
Ser consciente de los efectos que nuestras decisiones tienen sobre los demás es el primer paso. El segundo paso es determinar si hay una manera de alcanzar nuestro deseo sin herir a alguien o haciendo caso omiso de nuestro compromiso. Muy a menudo, con un poco de sacrificio y de negociación, podemos encontrar una solución que funcione en beneficio de todos.
Sin embargo, habrá ocasiones en que esto no es posible, y son esos momentos en que tenemos que aprender y reconocer que todos estamos aquí para hacer nuestro propio viaje en la vida.
Tanto si se trata de un compromiso con un grupo de amigos o de una elección que va a causar daño emocional a otra persona, los padres tienen que ser la fuerza que guía en la vida de sus hijos para ayudarles a navegar a través de sus experiencias … siempre proporcionándoles una comprensión de que a pesar de que todos estamos aquí para crear una vida que nos trae la verdadera alegría y la felicidad, también estamos aquí para enfocar la vida desde un lugar de respeto por los demás.
























