A pesar de que el gobierno federal declaró en octubre del año pasado que había quedado totalmente controlado el problema de la influenza aviar, a principios del 2013, cerca de la Semana Santa, días en que los usos y costumbres incrementan la demanda de carne de pollo y huevo, terreno propicio para la alta comercialización de estos productos, se registró un rebote que se extendió en tres estados – Jalisco, Aguascalientes y Guanajuato -, debido a que se relajaron las medidas sanitarias, señalan especialistas.
En este pasado rebrote del virus de la influenza aviar – subtipo H5N1 – se sacrificaron más de 4 millones de aves y se despoblaron varios centros de producción de huevo y pollo para el mercado y se aplicaron millones de dosis de vacunas tendiendo un cerco sanitario en toda la zona productora de estos productos en los estados en donde se identificó esta plaga.
Si bien la despoblación elimina el riesgo inmediato de esparcir la enfermedad, es necesario reforzar las medidas adicionales, pues la clave para el éxito de la estrategia aplicada es la habilidad y rapidez para identificar la presencia y evitar la diseminación de la enfermedad, vacunar rápidamente a la población aviar y mantener estrictas medidas de bioseguridad y biocontrol.
Estos dos pasados momentos de presencia de este virus de la influenza aviar en las zonas productoras de huevo y carne de pluma fueron desfavorables para la población nacional, sobre todo para las clases Media y Baja – pobre y miserable -: el huevo, cuyo costo era de 16 pesos por kilo, ahora se encuentra a ¡37 pesos! Su costo ha subido casi 130%.
La semana pasada se identificó otro rebrote de este virus, ahora fue en las zonas productoras de Puebla y Tlaxcala y, desde el punto técnico operativo de la bioseguridad y biocontrol, ya se sabe cómo proceder para evitar su diseminación en las regiones productoras, pero lo que no se hace o específicamente, no hace el Estado es defender la economía popular.
Si bien en la I Guerra, el precio se fue hasta los 28 pesos por kilo y se dieron problemas de desabasto y carestía descontroladas, que se resolvieron con la autorización de cupos de importación y en la II Guerra solo se presentó el momento para el incremento del costo, a los niveles que se mantuvieron hasta este momento: $ 37 pesos por kilo, el Estado otra vez dejó todo en manos de los comercializadores, quienes controlan el mercado y sus vías de abasto, el estado está obligado a intervenir e inducir en las leyes de la oferta y demanda – que es lo que hacen los comercializadores – y no únicamente autorizar más y mayores cuotas de importación de huevo y carne de pollo, también debe participar como comerciante en este sector económico e importar y distribuir y comercializar estos productos, como lo hizo el gobierno del Distrito Federal, que a través de sus tiendas, ofreció estos productos a bajos precios. ¿Qué teórico de la Economía dice que en esta etapa de competitividad el Estado no debe participar en las acciones comerciales?
Sería inaceptable que el huevo y los productos cárnicos del pollo llegaran aprecios que el salario mínimo no puede pagar.






















