SIN MAQUILLAJE Por Etelberto Cruz Loeza.

En la política hay tres reglas de oro: una, en las democracias un voto hace la diferencia; la segunda, lo esencial de la política es mentir  y la mentira, el engaño, es la  base de la política y de los políticos y, la tercera,  no cumplir, olvidar las promesas y no cumplir. Así las cosas, es muy dado en los señores protagonistas de eso que llaman “nuestra política” OLVIDAR.  Los políticos, de todo el tiempo y lugar, olvidan, jamás cumple. La norma es olvidar.

Con base en los hechos históricos, documentados, materiales, con pruebas, la elección y toma de Protesta y hasta cierto punto, legitimidad, del actual presidente de la República, Luis Felipe de Jesús  Calderón Hinojosa, quedó en entredicho y jamás se sabrá quién resultó ganador, voto por voto y casilla por casilla; fue necesaria la intervención “muy suigéneris“ de la máxima institución electoral de la Federación, quien falló muy especial, e inéditamente, a favor del actual presidente, legitimando su elección y posterior protesta constitucional.

Se recuerda que debió entrar  por la puerta trasera y así, solo así y con la complicidad de la fracción representativa del partido revolucionario institucional, se hizo todo lo que protocolaria y constitucionalmente debía hacerse, y se hizo.

Esta es la enésima traición que el PRI realiza con la Derecha: La segunda,  con Carlos Castillo Peraza, Abel Vicencio y Diego Fernández de Cevallos. 1988. La tercera, de Ernesto Zedillo Ponce de León, al entregarle el poder al abanderado del PAN, Vicente Fox, declarándolo triunfador antes de la terminación del cómputo nacional y del cierre de casillas y  del PREP. 2000; la cuarta, ser cómplice, por ser una fuerza opositora responsable,  en la “legitimación”  de Luis Felipe de Jesús Hinojosa. 2006. ¡Ah … la primera!…Entregar la política, y el poder, a los tecnócratas, y de paso neoliberales formados en las escuelas multilaterales financieras y administrativas. Miguel de la  Madrid, 1988. 

Están los hechos que muestran que el PRI sirvió para realizar legítimamente su ascenso, porque una cosa era, y fue, ganar con votos, que no NUNCA se acreditaron irrecusable ni  inobjetablemente, por lo que debió intervenir, especialmente, el TRIFE.

Así las cosas, ante la serie de expresiones del PRI en el sentido de que, como partido,   él hubiera  facilitado su toma de protesta el primero de diciembre del 2006, el señor secretario de gobernación expresó: El presidente de la República no tiene nada qué agradecer a los priístas; el presidente Luis Felipe Calderón Hinojosa es el presidente de la República porque sacó más votos que la siguiente opción. Y esa es una legitimidad democrática que se debe a los electores. (Y siguió): El presidente Calderón fue declarado  fue declarado por un tribunal independiente como ganador porque se reconoció que sacó más votos que los demás. Ese es un hecho político a resaltar.

Aquí verdaderamente Gómez Mont se mostró como es: político: MINTIÓ, OLVIDÓ.

Y continuó: …La actitud del PRI, al momento de la toma de posesión,  fue acorde  y apegada a los principios constitucionales y en el cumplimiento de sus deberes como una fuerza política responsable. Y este es el máximo  pecado del PRI: ser bisagra para legitimar un atropello político electoral y con su actuación legitimó el golpe de Estado y cuasi ruptura del Estado de Derecho.

 Ahí están los hechos y ellos no mienten.

El señor Gómez Mont, secretario de gobernación Federal,  debe recordar todo, pero en apego a su función, e institucionalidad, debe decir lo que dijo, aunque vaya en contra de los hechos y se entiende. 

Pero, eso es pasado.