SIN MAQUILLAJE…
Etelberto Cruz Loeza
REFLEXIONES SOBRE EL CAMPEONATO MUNDIAL DE FUTBOL  SUDÁFRICA 2010?

 Para estas líneas no es relevante el resultado deportivo, ni comercial del recientemente terminado XIX Campeonato Mundial de Futbol, Sudáfrica 2010; lo que verdaderamente debe llamar la atención a todos los gobiernos, a todas las sociedades  y a todos los investigadores, particularmente sociólogos y psicólogos,  y pedagogos, así como de las autoridades políticas y autoridades y funcionarios  educativas de todos los países del mundo (donde las ganancias para el ente administrador, la FIFA, fueron multimillonarias) son los salarios, los contratos, los sueldos que se les paga a los jugadores, además de las prestaciones y servicios adherentes a dicho contrato.

Y estamos hablando de cientos, de miles, de millones, de dólares, porque esa es la moneda que sirve  para todas esas negociaciones, pero, además, no es únicamente para los jugadores de futbol; en todos los deportes llamados populares, como el baloncesto, el beisbol, el futbol americano, el golf, tenis,  boxeo, las carreras automovilísticas, los deportes extremos, las carreras de caballos, hasta bailarines y actores de cine, teatro y televisión – actualmente sobre todo de TV -), por citar a la mayoría de ellos y, lo más grave  es que a esos señores, llamadas estrellas deportivas, en la inmensa mayoría de los casos, no tiene ni siquiera la educación secundaria terminada.

Este hecho debería mover a la reflexión a los líderes sociales, políticos y teóricos de la educación y del futuro de las sociedades y empresarios deportivos: ¿hasta dónde los sistemas educativos, profesionales, sociales, están equivocados? ¿Sería conveniente dar un giro a los sistemas educativos e inducir  el surgimiento, desarrollo, maduración y ejerció y práctica profesional de deportistas y no crear instalaciones, sistemas formativos, y de superación profesional para las llamadas profesiones  tradicionales, clásicas?  ¿No estaremos equivocados, como sociedades al permitir, al aceptar este tipo de sucesos, de hechos?

¿Es válido que un jugador, que un profesional de cualquiera de esos deportes, ganen en un año, en un concurso, en un evento, lo que un prestigiado profesionista ganaría en toda su vida útil?

Lo más irrisorio es que estas personalidades – porque debemos llamarlos de alguna forma – están tal faltos de cultura, de conocimiento y su comportamiento es tan bajo, tan ruin que las bestias están por encima de su calidad humana.

Por estos hechos, los gobiernos y los líderes políticos están obligados a realizar un revaloración de sus estructuras educativas, deportivas y hacendarias.