EDITORIAL.

Por Etelberto Cruz Loeza.

Se dice que los servicios educativos que ofrece el estado son bastante deficientes, ineficaces y que, aparte, la rendición de cuentas en el manejo de los recursos financieros y humanos son una barrera, muralla,  y cortina tan densa como  espresa, maloliente,  difícil y opaca, que ni la Auditoría Superior de la Federación ha podido meterle el diente, por lo que  únicamente los jefes de muy alta confianza saben cómo se manejan esos dos grupos generales de recursos – financieros y plazas – y dónde están, así como sus derivados: intereses  y regalías.

Incluso,  en la llamada Más Alta Tribuna del estado, al inicio del periodo ordinario de sesiones, un diputado afirmó: La educación en el estado no es una desorganización. Es un caos. (Muy bien organizado y dirigido, complemento).

De conformidad con el último – y primero que se constituye – padrón de profesores y trabajadores de la educación registrados por la SEP,  a  nivel nacional, de acuerdo con cifras acordadas con el SNTE, la cantidad de recursos desviados superan los 117 mil. No se cita para justificar la situación actual en el estado de los calificados como aviadores, que en  el estado, las cifras más conservadoras  rebasan las seis mil, únicamente en educación básica, cantidad que se rumorea en los mismos trabajadores del sistema SEE.

Esta cantidad no se refiere a los trabajadores desviados – aquellos que con plaza docente realizan funciones administrativas o técnico-administrativas o de apoyo a la docencia, que sí trabajan, pero fuera de su objetivo central: docencia.

Se anunció  reunión entre el Ejecutivo estatal y la comisión de educación de la actual legislatura del H. Congreso; de inmediato surgen las preguntas: ¿para qué y qué habrán tratado, fundamentalmente? 

 Pronosticar, y acertarle, que se trataría de resolver  la situación caótica actual de los servicios educativos,  sería algo así como atinarle al Melate: una probabilidad entre 16 mil millones. Esta situación únicamente le convienen a dos personas morales: al titular del Ejecutivo y a la fuerza sindical que tiene secuestrados a los servicios educativos estatales y a casi la mitad de los trabajadores de los servicios educativos estatales: CNTE: al gobernador y a Jorge Cázares.

 Es un poco probable que entre los puntos que podrían tratar esté la declaración y documento consecuente,  del Ejecutivo estatal sobre la gratuidad de la Educación Media Superior y Superior que ofrece el estado de Michoacán, que ha generado más dudas, discusiones e interrogantes que juicios positivos, porque ¿se imagina todo lo que habría qué cambiar, reformar y precisar?

 Para empezar, el estado, no tiene sistemas educativos  de enseñanza Media y Superior; habría qué crearlo. Todos los organismos que ofrecen esos servicios  o son desconcentrados o autónomos. Habría que crear todo. Y en estos tiempos de crisis costará  un dineral.
 Difícilmente,  muy difícilmente, el Ejecutivo del estado afirmará que se equivocó o algo parecido.

 Mas algo deberá salir de esa reunión.