ESCRITORIO DEL EDITOR.
En nuestra columna del lunes pasado comentaba que el contexto económico mundial se complicaba, y ahora con los indicadores develados –especialmente en los Estados Unidos– se confirma que habremos de esperar la continuación y posiblemente intensificación de las fuerzas recesivas mundiales, que nos hará la vida difÃcil este año y hasta bien entrado el 2011.
Recordemos que hace dos semanas los presidentes de los paÃses que conforman el Grupo de los 20, lÃderes en materia económica, optaron en su reunión de Toronto por temerle más a la inflación que a la recesión y al desempleo, y en efecto decidieron actuar poco o nada en el frente de reactivar las economÃas con la medicina keynesiana de mayor gasto público.
Al mismo Presidente Obama, que lideraba al grupo de paÃses promotores de la reactivación económica con polÃticas hacendarias y monetarias expansionistas, su congreso le negó la autorización para mayor financiamiento público; sumándose asà los Estados Unidos al esquema europeo.
De ahà la cada vez más clara percepción de que los crecimientos económicos para este año y el que entra serán mÃnimos o negativos.
Para Estados Unidos –y nosotros de paso– los próximos 18 meses pintan mal. El banco central de reserva de ese paÃs acaba de bajar sus pronósticos de crecimiento. Los riesgos que enfrenta ahora, más que de inflación, son de deflación y su nivel de desempleo aumentará en aproximadamente 0.5 puntos porcentuales al actual 9.8%.
Ese es el pronóstico para el “motor de nuestro crecimientoâ€. Su industria automotriz, que ha sido excepcionalmente dinámica en los últimos 12 meses e importantÃsima para México, se está desacelerando, en consonancia con la tendencia a la contracción de su mercado interno.
Y al otro lado del Atlántico las cosas pintan algo peor. Los PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España) siguen siendo considerados las economÃas con más problemas del viejo continente y por tanto amenazan a los demás paÃses de su comunidad. Grecia tronó hace ya varios meses y Alemania la rescató, a cambio de instrumentar un programa de ajuste para ordenar sus variables económicas. Ahora vemos a una población fuertemente confrontada con su gobierno que le ha reducido sueldos y apoyos sociales y ha elevado impuestos y precios de los bienes públicos.
A su vez los analistas sitúan a España en capilla. Es considerado el paÃs europeo más débil de economÃa. Padece un desempleo del 20% de su fuerza laboral y todavÃa le falta tomar más medidas de gran calado para sanear sus variables económicas. Y Alemania sigue fuerte.
Quizás las únicas noticias alentadoras en estos dÃas de dificultades económicas en el mundo, son las expectativas de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) que siguen manteniendo ritmos elevados de crecimiento y generación de empleos y se espera que sean el siguiente polo de influencia económica.
En América Latina los paÃses liderados por Brasil, que siguieron estrategias económicas con participación y apoyo gubernamental, siguen manifestando expectativas de dinámico crecimiento.
Mientras tanto, México y los otros “fat tails†(coleros) con sus polÃticas económicas emanadas del Consenso de Washington, pintan para tener muy saludables Ãndices financieros pero muy lamentables Ãndices de crecimiento y desempleo.
Jesús Alberto Cano Vélez es Presidente de El Colegio Nacional de Economistas.
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