SIN MAQUILLAJE Por Etelberto Cruz Loeaza

Nosotros somos la generación del cambio; también la generación de la crisis; igualmente, la generación sándwich y así se n os puede bautizar de varias maneras más, pero más que cualquier nominativo somos una generación, un segmento poblacional sin horizonte y por eso nos dicen la generación NINI … ni trabajamos ni estudiamos.

A 23 días del fastuoso bicentenario de la Independencia, los ideales del Enorme José Ma. Morelos contenidos en los llamados Sentimientos de la Nación  siguen ahí, en la Historia Nacional:  confirmados, oficialmente,  millones de analfabetas – de los contenidos y conocimientos mínimos, indispensables -, 50 millones de pobres, y 20 millones en pobreza extrema/miserables y 8 millones  de jóvenes (de 18 a 30 años) sin trabajo y creciente cantidad de trabajadores asalariados sin prestaciones sociales y como pronóstico: a partir de 2020 jubilados y pensionados con   creciente cantidad de pensionados y jubilados – del IMSS y del ISSSTE ( si no ahorraron  por lo menos 330 pesos mensuales) – recibirán como pensión una cantidad equivalente a un 37% de su ingreso actual -y  ahí seguirán por mucho tiempo.

En este momento, 8 millones de nuestros jóvenes no tiene ingreso a aulas para estudiar o preparatoria o una carrera profesional y los centros formadores para el trabajo industrial o centros de capacitación – que son sumamente pocos – carecen de instalaciones, personal y equipo para atender a la población existente y demandante y faltarían por lo menos diez veces la capacidad de los  actualmente existentes para atender la demanda de este día, de este mes y de este año.

Sin embargo la administración federal se regodea afirmando que en  hasta este semestre se han creado todos los empleos que se perdieron como consecuencia de la crisis de 2009 y que en nuestro país no ha terminado, ni finalizará y que en relación con la cantidad de trabajos que deben crearse en este año “nada más tiene un déficit de 45 mil empleos”.

 El segmento poblacional de jóvenes que carecen de empleo y de estudio muy seguramente y, fraccionariamente, tendrán las opciones siguientes:  o se van a los Estados Unidos como trabajadores ilegales o se incorporarán a las bandas de delincuentes o serán Mil Usos.

 Es verdaderamente fuera del sentido común y fuera de las recomendaciones de los premios Nobel, que nuestro país no invierta en educación y deje que el  futuro sostén  del país se vaya al extranjero  a trabajar; aparte que carezca de formación profesional y/u ocupacional y que se abone el escenario para su incorporación al ejército de las bandas delictivas.

Sí jamás saldremos del estado actual de pobreza, miseria, dependencia económica y delincuencia e inseguridad pública, porque está bastante demostrado que delincuencia  y pobreza y miseria van de la mano.