Cuando veas a tu vecino rasurar, pon tus barbas a remojar.
Dicho Popular.
Recientemente, el Dr. Mario Delgado quien hasta unos dÃas era el Secretario de Finanzas del Gobierno del Distrito Federal y ahora es el Secretario de Educación del mismo Gobierno, ha estado exponiendo algunas inquietudes respecto ante la situación que guarda el Distrito Federal respecto a la Coordinación Fiscal, y a los problemas financieros que tiene esa Entidad.
En muchos aspectos tiene razón el Dr. Mario Delgado, sobre todo que los recursos financieros de origen federal que percibe cada año el Gobierno del Distrito Federal han ido disminuyendo, sin embargo, esa situación no es privativa de la Capital del PaÃs, además por otra parte al igual que al D.F, a los demás estados les son insuficientes los ingresos que tienen cada año, para cubrir los gastos e inversiones que requieren para su adecuada funcionalidad y para coadyuvar en el desarrollo de sus regiones.
Los argumentos que presenta para que a esa Entidad se le de un trato diferenciado, debido que considera que el coeficiente de distribución no corresponde con la recaudación de impuestos federales que el SAT recauda en el D,F, y el costo que implica ser la Capital del PaÃs.
No considero que esos argumentos sean válidos para un cambio en la forma de distribuir las Participaciones Federales, más adelante se explicaran algunos aspectos.
Por otra parte, lo que plantean para resolver el problema de distribución de recursos financieros va en contra de los objetivos del Federalismo Fiscal, y de los principios de equidad para todos los mexicanos, independientemente donde vivan, ya que cuando menos en teorÃa no debÃamos haber mexicanos de segunda o tercera, y desde mi punto de vista, lo que señala con algunos datos de la recaudación del D.F, no reflejan la verdadera contribución impositiva que en la Capital se generan.
En primer lugar, considero no está tomando en cuenta los propósitos esenciales de la Coordinación Fiscal y que a saber son “Eliminar la doble o triple tributación o sobreimposición en beneficio del contribuyente; y, asegurar, a las Entidades, por parte de la Federación una participación en la recaudación que ésta obtenga en todo el territorio nacional, además de que las Participaciones se constituyan en un elemento distributivo entre las entidades federativas para que se evite una gran brecha en el desarrollo entre unas y otrasâ€.
Estoy consciente que el actual paradigma de la Coordinación Fiscal tiene sus deficiencias, pero no se debe olvidar que algunas tienen su origen debido a que los ingresos tributarios que se recaudan por los tres ordenes de Gobierno, son insuficientes para atender las funciones publicas a que están obligados, y más bien ello obedece a varias causas que corresponden al Sistema Fiscal Nacional y que deberÃan ser materia de otro estudio, sobre el particular, considero necesario mencionar lo señalado por el Lic. Hugo Michel en su documento denominado “Proyecto de Investigación México: evaluación del sistema de federalismo fiscal y escenarios futuros seleccionadosâ€, y que dice:
“La estabilidad de los ingresos de las entidades federativas es una de las ventajas primordiales del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal y esto se percibe mejor cuando se considera que beneficia a todas las entidades federativas, incluso aquellas con bases fiscales muy reducidas o de muy escasa elasticidad. Este aspecto no puede soslayarse en una evaluación del régimen de federalismo fiscal mexicano, ya que las diferencias entre los estados y regiones en variables como ingreso per cápita, niveles de bienestar, desarrollo humano, pobreza, infraestructura para el desarrollo económico, etc., son elevadas. En este sentido, la elección de un sistema basado en la virtual eliminación de la concurrencia impositiva, la centralización de la recaudación fiscal y la distribución de participaciones, ha permitido a los estados de menor desarrollo relativo participar ampliamente de los recursos fiscales generados en el conjunto del paÃs, o, para decirlo en otros términos, el sistema de coordinación ha hecho factible una redistribución de ingresos fiscales que favorece a las entidades con menores bases fiscales y/o menor ingreso per cápitaâ€.
Si analizamos con detenimiento lo anterior, podemos darnos cuenta que cumple con una de las condiciones esenciales para que exista una Republica Federal, y es el que en todas las entidades federativas exista el objetivo de la “Solidaridad†y el de un “Crecimiento homogéneo e integral en el PaÃsâ€.
A pesar de todo lo expresado, quiero manifestar que comprendo al Ex Secretario de Finanzas del Gobierno del Distrito Federal, toda vez que quienes son los responsables de las finanzas de una Entidad Federativa tienen la obligación de procurar que éstas tenga recursos financieros suficientes, y por ello, cÃclicamente los responsables de las finanzas de las entidades con mayor grado de desarrollo han procurado de que se den cambios en el Sistema de Coordinación Fiscal, e incluso ha habido casos de amenazas de descoordinación fiscal.
Si mal no recuerdo en el año 1997 tuvimos una situación similar, y se optó por la creación de un “Grupo de Expertos en la Distribución de Participaciones Federalesâ€, que al final concluyó que no era conveniente que ninguna Entidad Federativa obtuviera más ingresos a costa de otras.
Por ultimo, me permito expresar que estoy en desacuerdo con algunas premisas o argumentos que maneja el Dr. Mario Delgado y que en sÃntesis son las siguientes:
1. Efectivamente el SAT recaudó en el Distrito Federal en el año 2009 por concepto de ISR-IETU, IVA e IDE un total de 543,271.1 millones de pesos, equivalentes a 54.5 por ciento de toda lo recaudado en el PaÃs por esos conceptos, pero lo que no se toma en cuenta es que la recaudación no es sinónimo de la causación del Impuesto en esa ciudad, ya que por efectos de las disposiciones del Código Fiscal de la Federación, los contribuyentes pueden pagar los impuestos en donde está su oficia principal, pero eso no quiere decir que en ella se llevaron a cabo las operaciones de producción y que se vendieron los productos en el D.F., por cierto ese dato no tiene relación con el del PIB que se genera en esa Entidad y que es un mejor reflejo de la economÃa y de la causación de los tributos.
2. Efectivamente con el paso de los años ha disminuido el factor de distribución que le correspondió inicialmente al Distrito Federal, pero lo que no se considera es que durante muchos años 6 entidades federativas obtenÃan el 70% de las Participaciones y que 26 el 30% y que eso ocasionó una gran brecha entre el desarrollo de las 6 con las otras 26, por lo que como PaÃs se tenÃan entre los estados más desarrollados con los menos, grandes diferencias sociales, económicas, de calidad de vida y culturales.
3. Por lo que se refiere al costo de la capitalidad, efectivamente es cuantioso, pero no hacen del conocimiento de los beneficios financieros y económicos que percibe el D.F por ser la Capital, pues por la forma en que estamos organizados, es necesario que de todo México tengan que concurrir muchÃsimas personas a hacer negocios, a aprovechar los eventos culturales y de diversión, entre otros, y que eso causa un gran movimiento económico que repercute en la economÃa del D,F y en la posibilidad de que puedan recaudar más ingresos de carácter local; como no conozco ningún estudio de los beneficios que otorga la “Capitalidadâ€, por lo que de manera estimativa considero que tal vez a fin de cuentas los costos y los Beneficios sean similares.
4. En lo que estoy totalmente de acuerdo es que el Gobierno Federal, no consideró al Distrito Federal para que percibiera el Fondo de Infraestructura Social, y que propiciaron un esquema discrecional para su distribución y con fines polÃticos, ya que no fue implantado a través de consultas con los diferentes ordenes de gobierno, y por otra parte se excluyó al Distrito Federal, sin que se dieran argumentos serios y contundentes, tal como se puede observar en el diario de los debates de la Cámara de Diputados cuando se discutió la creación de los Fondos del Ramo XXXIII, incluso uno de los puntos importantes que se manejaron fue que el Distrito Federal no era un estado y no tenÃa municipios, lo cual va en contra en lo dispuesto en el ArtÃculo 1° de la Ley de Coordinación Fiscal, que señala que al Distrito Federal se le considera como entidad federativa y, por consiguiente, al estar adherida al Sistema Nacional de Coordinación Fiscal; le da el derecho a participar en “impuestos federales y en los otros ingresosâ€, indicados en dicha Ley.
Antes de proseguir con nuestros comentarios, y tomando en cuenta algunas reflexiones que se han hecho, en las que se han manifestado dudas en cuanto a la pertinencia de que el Distrito Federal sea recipiendario de esos fondos, se considera necesario señalar que el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social, se creó para ser destinado a apoyar a la población en condiciones de pobreza y pobreza extrema; asà como para el desarrollo de infraestructura social y acciones de beneficio comunitario, por lo que deben utilizarse exclusivamente para el financiamiento de obras, acciones sociales básicas y a inversiones que beneficien directamente a sectores de población que se encuentren en condiciones de rezago social y pobreza extrema.
En virtud de lo anterior, y al observarse las necesidades que tiene su población de que se les satisfagan esas necesidades, y que tienen de igual manera que la población del resto del PaÃs, se puede decir que no nada más se justifica que también se vea beneficiado con esos recursos, sino que los requiere de manera imperativa, toda vez que en esta Entidad no existen solamente esos indicadores de pobreza sino que existen otros muy agudos tales como que predomine un número importante de personas que ni siquiera tienen vivienda donde vivir. Por ello esperamos que el Gobierno Federal cubra al Distrito Federal lo que le corresponde de ese Fondo, sin que afecte a las demás entidades federativas.
Para terminar, considero importante mencionar que al inicio del presente, invoque el dicho popular de que “Cuando veas a tu vecino rasurar, debes poner tus barbas a remojarâ€, y que la intención del presente era mostrar que ya un Secretario de Finanzas de una Entidad Federativa Desarrollada, está presentado argumentos y defendiendo la posición de ella, antes de que inicien los trabajos para la elaboración de la próxima Iniciativa de la Ley de Ingresos, y que no he visto en los medios que ninguno de los responsables de las finanzas públicas de las entidades con mayores problemas financieros y los de más bajo desarrollo estén presentando sus propios argumentos, a fin de que se propicie como siempre un equilibrio y se obtengan mayores recursos que tanto requieren.
























