SIN MAQUILLAJE Por Etelberto Cruz Loeza.
En todo el paÃs ayer inició formalmente el año escolar 2010-2011 y cerca de 30 millones de adolescentes y niños ingresaron a las aulas del sistema educativo nacional, lo anterior sin contar con las instituciones y alumnos del subsistema educativo de enseñanza Media Superior y Superior, lo que bien suman cerca de diez millones más de mexicanos en las aulas.
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Nuestro estado, miembro de la Federación e integrante del sistema educativo nacional no podÃa estar fuera de este hecho y, como en todo el paÃs, entraron a las aulas cerca de un millón y cuarto de michoacanos, incluyendo los subsistemas de Enseñanza Media Superior y Superior.
En este hecho no debemos dejar pasar lo siguiente: el calendario escolar para educación básica contempla 200 dÃas laborables y es casi un hecho que en Michoacán, esa cantidad de dÃas laborables bajará, por lo menos un tercio, es decir, se trabajará en aulas, académicamente, unos ciento treinta y cinco, ciento cuarenta, dÃas, y esos dÃas serán irrecuperables para el trabajo escolar y ante esto, la autoridad, no quiere, no desea, actuar, pues es su responsabilidad y su obligación pues lo harÃa en contra de los intereses polÃtico laborales, por lo cual lo solapa aunque las informaciones oficiales del sector educativo sean de triunfalismo y de éxito en todos los sectores y niveles de la educación estatal. Esto está determinado por la división gremial existente que detiene, entorpece, limita y hasta obstaculiza el trabajo escolar.
Finalmente, la realidad no se puede ocultar.
Igualmente, está la cuestión de rentabilidad del sistema educativo. Es una lÃnea repetida por la Federación el limitar y hasta disminuir los presupuestos en el sector educativo, por lo que su rentabilidad, su productividad, su egresión, está limitada a ser bajo del 10% : de 10 alumnos que ingresan a primaria, solo 10 termina la educación superior y únicamente el 3% llega a un posgrado y si a lo anterior le agregamos que la educación Media Superior y Superior está acotada, limitada y hasta recortada, el futuro de la juventud mexicana está sin horizonte.
El destino del sistema educativo nacional es preparar mano de obra, ni siquiera calificada. Y si lo anterior lo enmarcamos en la indolencia, la incapacidad, la inhabilidad,   del gobierno Federal para crear para alentar, para favorecer, para estimular, la creación de empleos – el Estado tiene déficit anual de 800 mil empleos – y, para colmo, no existen sufi9cnetes y variadas instituciones que pudieran recibir y atender y formar mano de obra técnica, intermedia o de capacitación para el trabajo. Funcionan por estado, y con bastantes deficiencias y limitantes, dos o tres centros de capacitación para el trabajo industrial y los CBTAs, CECATIS, CECYTEMs, CETIS, CEBTIs, CONALEPs, Universidades Tecnológicas, están limitadas, en su planta material, fÃsica y presupuestal, para captar la demanda de servicios educativos y formativos profesionales. Y lo mismo sucede con la educación superior: escasas instituciones, limitadas, presupuestal y materialmente y con limitado menú de carreras formativas.
Si una sociedad, si un paÃs, no invierta en su Educación está irremisiblemente  condenado a eternamente depender del exterior y nunca será autosuficiente.
Bien venido el año escolar, por el presente, pero se debe modificar el futuro horizonte de la juventud mexicana, y michoacana. Â






















