“Alimenten sus esperanzas, pero no descuiden la realidad”: Winston Churchill

En esta época de crisis económica, la insuficiencia de ingresos que tienen los tres órdenes de gobierno para atender plenamente sus funciones, y por ende para sufragar las necesidades de gasto, inversión y pago de deuda, ha hecho patente la existencia de algunas deficiencias en el Sistema Fiscal Nacional.

Esta situación, agravada por los aumentos en los índices de pobreza y desempleo, obliga a los funcionarios públicos y miembros del Congreso de la Unión, para que se legislen e instrumenten medidas a corto, mediano y largo plazo para que se logre un mejor desarrollo y finanzas públicas sanas.

En esta ocasión, considero oportuno y necesario formular algunas reflexiones sobre los aspectos  a corto plazo, que deben ser tratados en la Iniciativa de la Ley de Ingresos para el año 2011 que el Ejecutivo Federal tiene obligación de presentar a más tardar el 14 de septiembre del año en curso.

En especial, me permitiré hacer comentarios relativos a la propuesta para que se otorguen más potestades tributarias a las entidades federativas que han sido externadas por algunos especialistas en el tema, en los medios de comunicación.
Estoy convencido que en nuestro país existe un serio problema de finanzas públicas, ya que durante muchos años el crecimiento en números relativos y absolutos del gasto ha sido superior al crecimiento de los ingresos tributarios, pero también estoy convencido que a corto plazo, el que las entidades federativas y municipios tengan más potestades tributarias no es la solución ni para ellas ni para le Gobierno Federal, incluso, significaría un retroceso en el sistema fiscal toda vez que se contrapone con uno de los objetivos fundamentales del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal Nacional que es el de evitar en lo posible la “concurrencia impositiva” y “simplificar a los contribuyentes el cumplimiento de sus obligaciones fiscales”, dando preeminencia a las contribuciones federales, por lo que las entidades federativas delegaron sus atribuciones impositivas al Gobierno Federal, y en consecuencia las contribuciones de alto rendimiento han estado a cargo de éste.

Al mencionar que considero un retroceso el que se otorguen más potestades a los estados y municipios, obedece a que las que se pudieran tener serían concurrentes con las contribuciones actuales, e incluso serían de bajo rendimiento y en consecuencia no resolverían los problemas financieros de los órganos locales de gobierno y harían más complicado el cumplimiento de las obligaciones a los contribuyentes.

Antes de concluir, es necesario mencionar dos aspectos, uno histórico y otro de lo que intuyo sucedería con algunas de las potestades que posiblemente se pudieran proponer.

En lo que se refiere al histórico, gracias al Sistema de Coordinación Fiscal cuando se introdujo el Impuesto al Valor Agregado permitió eliminar un gran número de impuestos locales al consumo, a las ventas y a la producción (583 impuestos locales se suspendieron o abrogaron) y se eliminaron más de sesenta impuestos especiales federales, impuestos que imponían costos administrativos adicionales, así como, que obstaculizaban la circulación de mercancías y capitales. Creo que no se debe perder este logro.

Por lo que se refiere a nuevas potestades, uno de los impuestos que han visualizado algunos especialistas es el que grava las “Ventas”, ya que sería de mayor rendimiento que otros, pero, si estimamos lo que podría suceder, veríamos que ese Impuesto a las Ventas sería concurrente al Impuesto al Valor Agregado, y de aprobarse la tasa que cada entidad federativa dispusiera haría que todos los contribuyentes vieran aumentado el pago de impuestos a los consumos que realizarán; una consecuencia de esto sería prácticamente un aumento de precios para los consumidores finales, y provocaría inflación.

Cabe mencionar que en este ejemplo no se expone la alternativa que el monto de la tasa del Impuesto a las Ventas se redujera a la tasa del IVA, pero en ese caso también habría efectos no deseados.
Bajo el supuesto anterior, el otro efecto sería que a los contribuyentes se les complicaría cumplir con sus obligaciones fiscales.

Aparte de lo expuesto, deseo comentar que la solución para incrementar los ingresos tributarios no debe ser necesariamente a través de la creación de nuevos impuestos o de elevar las tasas o tarifas, más bien pienso que con optimizar la administración tributaria y con la aplicación de lo que dispone la Ley de Contabilidad  Gubernamental, los contribuyentes cumplirán con sus obligaciones fiscales, ya que por una parte existirá una cobranza eficaz, y por la otra, los contribuyentes tendrán confianza a los tres ordenes de gobierno, toda vez que estarán informados de la utilización de los recursos públicos.

Por ultimo quiero dejar una cita como reflexión:

Los impuestos son el corazón de toda sociedad. Sin impuestos difícilmente puede haber una comunidad porque son éstos los que hacen funcionar la vida de un pueblo. La recaudación debe contar con dos características: debe ser lo suficiente para el propósito de cumplir con las obligaciones que la sociedad le impone al gobierno y toda la población debe contribuir con lo que le corresponde.

Del: Centro de Investigación para el Desarrollo A.C.

Manuel Montes y Arroyo