ESCRITORIO DEL EDITOR.

El gobierno mexicano seguirá ganando muchas batallas a la delincuencia, pero de continuar con los esquemas actuales, perderá la guerra. El tema de los estupefacientes es muy complicado, tiene muchas aristas, algunas son de índole internacional y se necesitaría una colaboración plena de otros países para controlar la producción, el trasiego y el consumo, legal ó no.

Los consumidores existen, existieron y existirán, hay grandes intereses detrás de esta plaga; las naciones tienen posturas muy divergentes en cómo enfrentar estos asuntos. Hay países que facilitan las actividades de las mafias, ya que son fuentes que generan actividad económica, también hay algunos que tienen el interés en desestabilizar a otras naciones.

Actúan de mala fe los que señalan que el presidente Calderón desató una guerra contra los narcos sin ton ni son, la realidad es que no tenía otra opción. Antes de tomar el cargo, las mafias ya lo habían fustigado, la delincuencia tenía bajo su control, grandes extensiones del territorio nacional, aún las tiene. Los detractores del Ejecutivo federal lo hostigan, cuando deberían colaborar para enfrentar al enemigo común de la sociedad y del Estado, esas críticas sin propuesta acompañada, no son atendibles.

Gobiernos anteriores descuidaron el tema, o peor aún, protegieron esas actividades ilícitas y lucraron con ellas; dejaron crecer y fortalecerse algunos grupos de manera irresponsable, en otras naciones se mantiene a la delincuencia acotada y bien fiscalizada.

El consumo de estupefacientes nunca se va a erradicar en ningún lugar del mundo, lo importante es controlar a quienes lo producen, lo trasiegan y lo venden. No resuelve nada la legalización del consumo en México, si en el país vecino del Norte no comparten esa estrategia.
El tráfico de armas también es muy complejo, el problema no es el contrabando hormiga, la cantidad de armamento de que dispone la delincuencia es enorme, implica operaciones de gran escala, es imposible de controlar los casi 11 mil kilómetros de litorales y otros 3,500 de fronteras.

Es indispensable conseguir la colaboración internacional para evitar el ingreso ilegítimo al territorio nacional de equipos y armamento que le proporciona a la delincuencia una enorme capacidad de fuego. Ese negocio está manejado por grandes capos, identificables, unas cuantas industrias fabrican armamento y se conoce en qué países lo producen.

El gobierno mexicano no puede ganar la guerra a la delincuencia, sin una estrategia bien definida. Es indispensable fortalecer las áreas de inteligencia y actuar en la rectoría de 5 ejes: 1) Pegarles en el aspecto financiero. 2) Implantar políticas públicas que fomenten el desarrollo económico. 3) Transparentar el uso de los recursos públicos para generar confianza en la población. 4) Involucrar a la sociedad, ya que el problema no atañe en exclusiva al gobierno, afecta a toda la ciudadanía, y 5) Lanzar una campaña masiva del daño que implica el consumo, como se estableció hace años contra el tabaquismo.
Es empresario y analista político.