SIN MAQUILLAJE …Etelberto Cruz Loeza

Hoy es primero de septiembre y de acuerdo con lo que señala nuestra Constitución política en su artículo 69, enunciado, primer párrafo: …”En la apertura de sesiones ordinarias del primer periodo de cada año del ejercicio del Congreso, el presidente de la república presentará un informe por escrito en el que manifieste el estado general que guarda la administración pública del país”, Luis  Felipe de Jesús Calderón Hinojosa presentará el estado que guarda la administración del país a él encomendada por mandato mayoritario de la sociedad.

 Y sobre este hecho se ha tejido todo un velo de opacidades, medias verdades y medias mentiras.

Hasta el inicio de la administración de Carlos Salinas de Gortari – 1988-1994 – anualmente se cumplía  el ritual del Informe Presidencial, pero el escenario cambió por  las incógnitas sobre el resultado de la elección de 1988 – que se repite en el 2006, dieciocho  después, pero ahora ya existían, tanto el IFE como el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación -, la caída del sistema, el cisma en el seno del partido revolucionario institucional,  la disputa por el poder entre las fuerzas opositoras y las negociaciones, fuera del marco de la ley – que se mostró ya inoperante – y el mundo se le cayó en la ceremonia del primer informe de gobierno y de ahí en adelante el partido en el poder, y en el gobierno, ha tratado de no enfrentar la oposición, de pensamiento, palabra y acción y se ha  acudido a las interpretaciones de esas palabras …“presentar por escrito”.

Incluso Carlos Salinas de Gortari entregaba el texto del informe por escrito, pero se presentaba en el salón de sesiones del palacio Legislativo de San Lázaro y daba un mensaje político a la nación y, ya negociado, cada partido político representado en el H. Congreso intervenía  y fijaba su postura, habiéndose acordado el orden y la duración de cada intervención y todos contentos.

Ernesto Zedillo Ponce de León repitió el mismo formato, pero cambió el orden: primero los partidos fijaban su postura y a su término una comisión de representantes populares acudía por el titular del Ejecutivo Federal y lo introducía al salón del pleno y  daba un mensaje “político” a la nación.

Vicente Fox Quesada se fue al extremo: lo enviaba con su mensajero – su secretario particular y este lo dejaba en Oficialía de Partes del  la H. Cámara de Diputados y corría -, y no con el secretario de gobernación, pero en fin eso ya es historia y anécdota. (Solo faltó que lo enviara por cassettte y /o el formato de Napoleón Gómez Urrutia: por videoconferencia en tiempo real).

El escenario actual el presidente de la República ha convocado, a invitado, a demandado, ha clamado, ha solicitado por el diálogo, por la concordia, la comunión de fuerzas, el jalar parejo de todas las fuerzas del país, pero no ha mostrado voluntad para acercarse a los partidos de oposición para conversar, negociar y llegar a acuerdos; pareciera que la convocatoria es de saliva y que es meramente para llenar las páginas de los diarios y los minutos de los Medios Electrónicos.

Con el envío del documento del IV Informe de gobierno el señor presidente de la República pierde por temor, por miedo o por precaución una inmejorable oportunidad de escuchar, de acercarse a la representación popular soberana  – protocolariamente, legalmente, lo son – y sentir el pulso real de la nación. En momentos en el que el presidente de la República ofrece la imagen de que no sabe qué hacer, cómo hacer y con quién hacerlo, dejar pasar este día es un mayúsculo error.

Nuestro país  ya no tiene tiempo que perder en este tipo de juegos de poder. Â