SIGNOS Y SEÑALES
-Carlos Abedrop dona edifico a la Facultad de Economía
-Compromiso ejemplar
-Juntos Gil Díaz, Slim, Arango, Moreno Valles

A Esmeralda y Gerardo Gutiérrez, por esa felicidad compartida de ser nuevamente papás.

Esta semana tuvo lugar un importante evento en la UNAM, la inauguración del nuevo edificio de la División de Estudios de Posgrado de la Facultad de Economía. Ubicado a un costado de la Sala Netzahualcóyotl, edificio bellísimo, no sólo  en lo arquitectónico, obra del Arquitecto Ricardo Legorreta, cuya firma se encuentra en muchos monumentos arquitectónicos de México.

Edificio adornado además por vitrales del Maestro Francisco Toledo y un espléndido retrato del Maestro Don Jesús Silva Herzog, cuyo nombre lleva el Auditorio, pintado por Guayasamin.

Estupendo gesto de generosidad hacia la UNAM, como agradecimiento de Don Carlos Abedrop Dávila, hombre cuya trayectoria profesional ponderó su amigo el Maestro David Ibarra Muñoz, antes de la develación de una placa alusiva al acto, antecedido en la palabra por el Director de la División y por la Maestra Elena Sandoval, quien fue la promotora ante el Rector de la UNAM del interés de Don Carlos por donar un edificio a la Facultad. La lucidez de Don Carlos a sus 92 años, sigue siendo una ejemplar. “Me siento enriquecido –dijo- de pagar una vieja deuda que tenía con la UNAM. En 1943 terminé mis estudios en la entonces Escuela de Economía en Santo Domingo. Mi esperanza es que este gran edificio y el Programa de Becas que tenemos en marcha, constituyan contribuciones significativas para el futuro de la Facultad de Economía”.

Ojalá que los alumnos estén a la altura de este espléndido gesto y ese bellísimo edificio, comentaba uno de los invitados. Ese es su compromiso.

El Maestro Jesús Silva Herzog hijo, donó el cuadro de Guayasamin y un extraordinario busto en bronce del Maestro Silva que están a la entrada del Auditorio.

Se reunieron ahí, y seguramente alguien se me escapará, personajes centrales en la vida de la Facultad de Economía, de la UNAM y de México, como es el caso por supuesto de Rolando Cordera Campos, quien curiosamente nunca ha sido Director de la Facultad. Lo mismo maestros como Emilio Sacristán Roy, María Elena Cardero, Carlos Tello Macías. Juan Pablo Arroyo y Roberto Escalante quienes han sido por dos periodos Directores de la Facultad, siendo este último quien acompañó la gestación del proceso que llevó a la construcción de este nuevo edificio. También José Blanco Mejía y Enrique Del Val. Los miembros de la Junta de Gobierno de la UNAM y directores de otras dependencias.

Estuvieron presentes personalidades como mi querido amigo Francisco Gil Díaz, en su tercer retorno a la UNAM, donde se inició como profesor. Siendo Secretario de Hacienda, estuvo dos veces en la misma, incluso con los profesores de la Facultad. También Carlos Slim, quien siempre ha estado cerca de nuestro gremio y apoyó mucho al Colegio Nacional de Economistas, particularmente durante la gestión de Oscar Guerra. Manuel Arango, Rafael Moreno Valle (papá del Gobernador electo de Puebla). Don Fernando Solana y el talentoso Mario Luís Fuentes,.

Enrique Semo Primer Director de la División de la entonces Dirección de Estudios Superiores, hizo un recuento de su creación cuando era Director José Luís Ceceña. El Dr. Leonardo Lomelí, joven Director de la propia Facultad, destacó el Programa de Becas que también creo Don Carlos.

En lo personal doy una clase en la Facultad, Finanzas Estatales, acompañado de Nemesio Ibáñez,  tratando de motivar a los muchachos a adentrar en el estudio de este tema fundamental para el futuro del País, ya que aún nos debatimos entre el centralismo y la descentralización.

 El estupendo Rector Dr. José Narro Robles, entregó a Don Carlos la Medalla de Reconocimiento creada por el centenario de la UNAM,  quien relato como a petición de Elena Sandoval concedió una audiencia a Don Carlos quien le manifestó su interés por donar un edificio, que pensó sería uno viejo en la colonia del Valle, pero su sorpresa fue la solicitud de permiso para construir esta maravilla, que tiene 529 metros cuadrados para 234 estudiantes, una Biblioteca circular para 53 mil volúmenes.

Con toda la belleza física del edificio, resalta algo más valioso, la generosidad, el agradecimiento y el respeto por su Alma Mater de un  Universitario, con mayúsculas: Don Carlos Abedrop Dávila, un ejemplo a seguir en su compromiso con el País y sus instituciones como mencionó David Ibarra.