SIN MAQUILLAJE…Por Etelberto Cruz Loeza.

Enorme favor le hicieron los partidos de oposición a Luis Felipe Calderón Hinojosa al bloquearle su presentación, entrega y ofrecimiento de un mensaje político a la nación en la sede del H. Congreso de la Unión, el pasado primero de septiembre, al inicio del segundo periodo ordinario de sesiones de la actual legislatura:

Lo hizo ante sus amigos  e invitados especiales en un lugar excepcional, el suyo, Palacio Nacional y con cobertura televisiva en horario especial, ciertamente le salió bastante caro, pero ¡Qué carajos, no lo paga de su bolsa! Y pudo decir lo que quiso, como lo quiso y sin que nadie le dijera nada y hasta le aplaudieron todo lo que dijo y la forma como lo dijo. Es muy posible que se estén arrepintiendo y traten de reinstalar el llamado Día del Presidente, que en realidad no tiene nada de malo.

Mas vayamos a algo interesante: Se supone que al establecer en la Constitución que el titular del Ejecutivo Federal informara a la nación  el estado que guarda la administración pública a él encomendada, el día de la apertura de sesiones, el espíritu y letra del  Constituyente eran por la insufici8encia de medios informativos y todas las excentricidades y frivolidades contemporáneas de la tecnología electrónica aplicada a la comunicación; tampoco tuvo en mente la llamada diversidad ideológica, ni la pluralidad de partidos, ni la pelea de perros que sería la conducción política y el manejo  de los dineros del poder Legislativo; ahora con toda las florituras tecnológicas existentes en el mercado,  en realidad el hecho de que el presidente, el gobernador, el presidente municipal cumplan con el mandato constitucional es realmente algo inservible, inútil.  

Nada más vean los medios de comunicación: en todo tiempo están informando los beneficios de su administración, sean ciertos o falsos, pero ellos informan.

Ahora, pregunta el pueblo, ¿de qué sirven las carreteras, si  la clase media, el pueblo, no puede transitar por ellas o por lo caras o por lo inseguras? ¿De qué sirven los hospitales, las unidades hospitalarias, si están sobresaturadas, equipos descompuestos y no existen las medicinas del llamado cuadro básico? ¿De qué sirve escuchar las cantidades de empleos creados, estimulados, si la realidad muestra otra cifra y en todo el país, en el campo o en las ciudades, se muestra que no hay los empleos suficiente y atractivos, y con prestaciones de ley? ¿De qué sirve escuchar las bondades de la producción agropecuaria si nuestra dependencia alimenticia ha crecido un 16% y sale más barato importar que producir y los jóvenes prefieren o irse al norte como indocumentado o con la delincuencia organizada?

 ¿En dónde está la utilidad del control de la inflación y de la carestía de los productos de primera necesidad si  el salario mínimo no los puede comprar y eso que dibujan con imágenes y palabras corresponden a Calderolandia?

 ¿De qué sirve escuchar que en el combate a la delincuencia y narcotráfico se han detenido a miles y decomisado toneladas y toneladas de narcóticos, si la inseguridad es sensible y evidente y toca a los inocentes?

¿De qué sirve el informe presidencial si no muestra la realidad?