SIN MAQUILLAJE Por Etelberto Cruz Loeza.

El escenario de las festividades conmemorativas del CCXLV aniversario del Natalicio del Generalísimo  Don José Ma. Morelos  fue el espacio  o pensado o circunstancial para que se diera a nivel nacional el encontronazo entre   poderes: el Federal y el estatal, pro el famosísimo michoacanazo.

Determinar en este espacio la culpabilidad o inocencia de los detenidos y ahora liberados – como sea, pero libres – no es espacio de estas líneas ni el momento.

Eso compete a las autoridades competentes: el sector de la Justicia.

Sin embargo, los hechos, de un lugar y del otro muestran una característica de nuestra Justicia: el partidarismo de ella: por cualquier lado que se quiera ver, eso que llamamos justicia fue manipulada, inducida y la actuación de los jueces no fue imparcial no fue independiente ni autónoma y el Estado de Derecho fue quebrantado y las leyes fueron hechas para el otro.

Cada  una de las posiciones podrá argumentar que tiene toda la razón, pero la única verdad es esa: la justicia ha tomado color partidista. Sea en el nivel que sea.

En todo este asunto ninguno de los protagonistas toma en cuenta lo siguiente: el directamente beneficiario de los bueno o de lo malo que tiene este enfrentamiento es el pueblo, la sociedad de Michoacán.

Ambos mandatarios están por finalizar su mandato; proporcionalmente los dos entraron a la  recta final de sus periodos.

 ¿Para qué este  encono?
 ¿Para qué, y por qué,  esta inquina?

Los hombres de poder, siendo finita esta condición y cualidad, deben estar preparados para la ingratitud,  el resentimiento y para  el odio.

Y los dos pronto, muy pronto, dejarán el poder y se encontrarán con escenarios llenos de resentimientos, ingratitudes y odios.

¿Què necesidad existe para  echarle más gasolina a la hoguera?

El tiempo colocará a cada quien en su lugar.

Dejemos que los órganos jurisdiccionales hagan su trabajo, imparcial, transparente, soberana, autónoma e independiente.Â