SIN MAQUILLAJE Por Etelberto Cruz Loeza.

Desde  el arribo de la línea técnico política al poder Ejecutivo de la Federación ha sido una constante el afán de reformar TODO el encaje legal que regulan las relaciones laborales en el país, pero siempre han topado con pared: los sindicatos.

Los gobiernos priístas neoliberales – Miguel De la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo Ponce de León – quisieron pero no lo intentaron abiertamente porque tenían compromisos – ciertos, falsos o  supuestos o artificiales – con ellos y con la clase trabajadora – burócratas y asalariados – y tuvieron miedo y jamás lo realizaron. Todo, y siempre,  lo dejaron para “el siguiente”. Y nunca fue.

Este intento se ha sentido con mayor intensidad con el arribo de los presidentes de la República de Acción Nacional: Vicente Fox Quesada y Luis Felipe de Jesús Calderón Hinojosa: Desde el inicio, cada uno, mostró, definidamente, el cariz pro empresaria.

En estas administraciones se entregaron varias iniciativas de reforma laboral – algunas, muy pocas, del artículo 123 Constitucional. La inmensa mayoría, la Ley Federal del Trabajo, reglamentaria del artículo 123  Constitucional -. Una de tantas, la más famosa, la del desaparecido  ex secretario de Gobernación, Carlos María Abascal Carranza, calificada por conocedoras o como ultra moderna  o anti obrerista. Todas están en la congeladora.

Muy seguramente ahí seguirán.

En este año, el penúltimo año de  la actual administración panista y segundo de la presente legislatura del H. Congreso de la Unión,  el run run de la discusión de varias de estas iniciativas está en efervescencia y se deseo manifiesto del sector empresarial que se discuta y se llegue a una reforma – que dizque, o dicen ellos – estimule la creación de empleos – ahora que se necesitan muchos -  y se tenga más y mejor competitividad.

Estos deseos del sector patronal chocan con la percepción y experiencia y hasta conocimiento de los líderes, abogados y políticos del sector obrero-laboral, los que sostiene que la aceptación de la iniciativa laboral de la administración – de Javier Lozano y compañía – sería un retroceso en las conquistas laborales, pues no se respetaría el derecho de libre asociación, de huelga, de trabajo y desaparecerían muchas prestaciones como el aguinaldo y los servicios médico asistenciales y se le entregaría al patrón la facultad de despedir cuando le diera la gana a los empleados y estos no tendrían ninguna protección.

De acuerdo con el presidente de la Comisión de Trabajo y Previsión Social, Tereso Medina  … La reforma laboral que se acuerde, y apruebe en la Cámara de Diputados saldrá por acuerdo y consenso entre empresarios y sindicatos. El sector obrero de la Cámara Baja no permitirá que la reforma a la Ley Federal del Trabajo atente contra el derecho a la libre asociación sindical, el contrato colectivo – la cereza del pastel ambicionada por el PAN y los empresarios -   y el derecho de huelga: El Bombón de chocolate. Señaló que lo que sí se analizarán serán las modalidades  de contratación para hacer más flexibles las relaciones laborales y el llamado autosorcing – la tercerización (o triangulación) de trabajadores –. En concreto: NO se hará como lo quieren los patrones.