SIN MAQUILLAJE POR ETELBERTO CRUZ LOEZA

Fue una noticia que ya no era noticia: Nueva Izquierda rompe con Fabiola Alanís.

Eso era un divorcio anunciado. Lo único que faltaba era saber cuándo.

Y si bien fue la Nueva Izquierda, mañana seguirá otra fuerza, luego otro y después otra, hasta que se agarren todos del chongo y la división sea mayor.

Esto es bastante normal en una agrupación política  llamado partido que es una bolsa de fuerzas políticas que el único fin que persiguen es estar arriba en el poder y nada más ellos, sin importarles la sociedad estatal en lo más mínimo.

Y la Historia partidista ahí está. Los nombres cambian, pero los hechos ahí están registrados: lo más noticioso fue la renovación de su  dirigencia nacional en donde hicieron, mantuvieron y vivieron en  un cochinero político.

Y ahí está el engendro que resultó: los Chuchos en el poder, en amasiato con la Derecha, únicamente por el afán de tener más poder y, dizque, mayor democracia, aunque corren versiones de un concubinato entre sábanas de alcoba y en lo oscurito.

Este hecho será creciente y repetitivo en el partido de la revolución democrática y los casos serán más constantes a medida que el calendario político se acerque  a los tiempos definitorios de los candidatos a los 154 puestos de elección popular – más 40 suplentes y los suplentes de las fórmulas de regidores -.

Lo único que los mueve es la ambición personal. Nada más eso.

Habrá que esperar a ver  qué fuerza política, que corriente sigue.

Y a ver qué cochinero hacen , viven y dejan.