ESCRITORIO DEL EDITOR. Por Etelberto Cruz Loeza

En el país, todos sabemos que la inseguridad es creciente y que se han hecho varios diagnósticos para tratar de regresarla a los estándares de hace unos quince años, pero que hasta la fecha no se tiene una decisión definida, lo que muestra o total incompetencia o total desinterés o complicidad por las razones que sean.

A la sombra de esta situación nacional en todos los niveles de gobierno  – particularmente en el Federal y estatal -se han hecho propuestas, planes, reuniones, foros, seminarios, paneles, etc.,   y hasta programas de acción para combatir la inseguridad, la delincuencia organizada y el narcotráfico, pero no existe nada concreto, finalmente.

La última propuesta es de la presidencia de la República: establecer un mando único estatal para las policías, bajo una coordinación federal.

Esta propuesta, que viene de la secretaría de seguridad pública – federal – presenta al nuevo policía, preparado y con varias líneas de formación: conocimientos, análisis, investigación, planeación y operación.

Por supuesto que esta propuesta generó dos posiciones: a favor y en contra y en eso se está y se están moviendo las corrientes políticas, porque todo es por acuerdo político partidista; aquí no importa el bienestar de la sociedad, están por encima de él los intereses político partidista.

El bloque de gobernadores a favor y el bloque de gobernadores en contra; lo mismo que los presidentes municipales  para un lado y para el otro.

Es evidente que el expediente de la inseguridad es un asunto de coordinación de todos los órdenes de gobierno y no necesariamente debe existir mando único de todas las policías; lo que debe existir y es in caprichos, sin puntillos departamentales o territoriales, coordinación, eso es todo.

Y esto no es nuevo: desde mucho antes – en ese pasado priísta que se quiere desaparecer – existía una naciente coordinación policial; es más, durante la permanencia de Francisco Labastida Ochoa en la secretaría de gobernación, se elaboró un proyecto de coordinación de todas las policías del país, mas cuando se dio la alternancia, los que llegaron a la secretaría de gobernación todo lo relegaron y partieron de cero, por considerar que eso estaba mal y que todo el pasado era el diluvio y con ellos, todo el paraíso y estaban equivocados.

El regreso a esta propuesta es una muestra de que se vivió en el error, pro casi quince años.

Lo malo dentro de las graves circunstancias que vive la sociedad nacional es que la delincuencia se ha adueñado de territorios y muy difícilmente lo soltará así porque sí. Es más difícil reconstruir que construir. Es deseable que se llegue a un cuerdo por el bien de la sociedad nacional.