SIN MAQUILLAJE…POR ETELBERTO CRUZ LOEZA.

La inseguridad pública, la violencia y  la penetración del crimen organizado en la sociedad y en las instituciones de muchas de las zonas del país han llegado a niveles intolerables y están mermando tanto a las empresas, como a la población y, por consiguiente, a la economía. Los negocios han tenido que aumentar el doble de los gastos de prevención que tienen que realizar por el aumento de los delitos a diferencia de hace un par de años, y hacia atrás.

 El mayor costo que causa la inseguridad en México es el de la oportunidad: se cierran negocios, se dejan de crear empresas, se limita la actividad productiva y se desalienta la inversión. La inseguridad le quita tiempo y energía a las empresas, a los trabajadores y a las personas para dedicarse a sus actividades y proyectos.: En los últimos 5 años el secuestro ha crecido más del 3000%; el robo a casas habitación, 20%; el robo con violencia, casi el 30% y la extorsión, el 160% y eso solo tomando en cuenta lo denunciado.

 Dicen el presidente de la COPARMEX, Gerardo Gutiérrez Candianni, que por encima del aspecto económico están en juego los principios de convivencia social y la capacidad del Estado para cumplir con su primera obligación: Salvaguardar la integridad física y patrimonial de los ciudadanos, haciendo valer la ley.

 Los niveles de violencia e inseguridad en el país son ya un factor  que incide de manera desfavorable en la economía y en el turismo, además del miedo que estremece a la sociedad. Preocupa que la cruzada anticriminal ha cobrado casi 30 mil muertes en los últimos 4 años: ha generado un baño de sangre a lo largo y ancho del país, lo que, además, repercute en la zozobra y el temor entre la sociedad.

 Además de la actividad del narcotráfico, se han multiplicado los secuestros, los robos y las extorsiones, lo que deja muy claro que la estrategia de combate al  crimen organizado no es la correcta porque sus resultados dejan mucho que desear.

 La decisión de enfrentar a los criminales es un punto que debe reconocerse, pero es necesario hacer un alto en el camino con el propósito de realizar un diagnóstico sobre la actual situación y retomar la lucha sin afectar la imagen del país y la seguridad de la población.

 Esto se ha dicho en muchas ocasiones, pero el poder Federal y el estatal han aplicado la política salinista del avestruz: ni ven, ni oyen y ocultan la cabeza.   Ahora que los patrones del país – les dicen los factores reales de poder – claman seguridad porque les está afectando en sus empresas, veremos si ahora sí hacen caso. Â