SIN MAQUILLAJE POR ETELBERTO CRUZ LOEZA.
Estudiosos e investigadores de las cosas de las sociedades y, particularmente, de las cuestiones de disputad de poder cuando o la polÃtica ha fracasado o cuando no se ha hecho uso de la polÃtica, sostiene que es el caldo de cultivo para el surgimiento, desarrollo y manifestación de los actos de terror, cuyo objetivo o última finalidad es generar inestabilidad, terror y pánico en la sociedad que, finalmente, se ceba en las capas sociales más indefensas o que son mucho más vulnerables en todo sentido.
 Es de todos sabido que el gobierno de la República, particularmente esta administración, tomó como divisa de gobierno la lucha contra la delincuencia organizada y en esta acción, que transformó en PolÃtica Pública, centró toda su administración; ha habido demasiadas voces que le han expresado la conveniencia de hacer un alto en el camino, sobre todo considerando los magros resultados conseguidos hasta el momento; es como si se dijera una victoria PÃrrica: son mucho más los muertos y los costos, que los dividendos; es más el Debe que el Haber.
 Con los más de 30 mil muertes vinculadas a la delincuencia organizada, en los casi cuatro años de esta administración, de verdad, simplistamente y con todo y la muerte del jefe del cartel del Golfo, está saliendo más caro el caldo que las albóndigas.
 Los sucesos, espectaculares, dramáticos y hasta sangrientos que sufrió la ciudad capital del estado cumplieron su doble objetivo: llevar el pánico y terror a la población inocente y mostrar músculo, poder de fuego y la carencia total de escrúpulos.
 Nosotros, el pueblo, ¿qué culpa tenemos de las ineficiencias, de las incapacidades, de las omisiones y hasta complicidades de las autoridades? ¿Qué culpa tenemos de la falta de salarios atractivos, de buenas prestaciones y de la ausencia total de seguros de vida de los servidores públicos del sector de seguridad social?
 ¿Nosotros qué responsabilidad tenemos de las tenebras urdidas entre las cúpulas de poder? ¿Nosotros que culpa y responsabilidad tenemos de las complicidades entre las directivas de las organizaciones delictivas y los mandos medios y superiores de las autoridades polÃticas, particularmente de las del sector seguridad pública? (Mil veces se ha demostrado hasta el cansancio la prevalencia de las palabras de Francisco Labastida Ochoa: Detrás de todo grupo delictivo existe un grupo policiaco o polÃtico que lo protege y ahà están los hechos de todos y cada uno de los casos delictivos).
 Se debe preguntar ¿desde cuándo llegó a nuestro estado – porque no existe un lugar michoacano que no esté tocado por la violencia - esta ola de inseguridad, estos dÃas de intranquilidad?Â
 ¿Eso merecemos?






















