MAQUILLAJE POR ETELBERTO CRUZ LOEZA.

A un año del domingo electoral, los tres principales partidos nacionales y con mayor peso político en el estado: PAN, PRD y PRI – entraron de lleno a la c0ntienda electoral de hecho:

El pasado jueves, la mayor  hermana del presidente de la República, Luisa María Calderón Hinojosa,  Cocoa, para los amigos, se colocó entre el grupo de los elegibles como candidata  para los muchísimos puestos de representación que habrá  en el próximo año electoral, desde la humilde pero productiva regiduría, pasando por la sindicatura, la presidencia municipal,  diputada local por el principio de Mayoría Representativa, o de Representación Proporcional – las regaladas  por el partido-  y  para la titularidad del poder Ejecutivo.

Ya todos los analistas  bisoños y/o respetables y expertos la colocan como candidata Azul para la gubernatura. (En su favor, ella afirma ser la persona, panista, con mayor experiencia y conocimiento por haber tenido la oportunidad de ser diputada local, diputada federal y senadora de la República. Pero tiene un hecho incontrastable e inocultable: ser hermana del presidente de la República y una piedrita en la paella: ninguno de esas representaciones las obtuvo en la trinchera electoral y ahí topará con hueso.

 El pasado sábado, dos de los principales protagonistas de la política priísta en este momento, Fausto Vallejo Figueroa, presidente municipal de Morelia, ex candidato perdedor a Senador de la República y Jesús Reyna García, ex candidato  perdedor a la gubernatura del estado, en acto masivo declararon  la unidad de ambos – y se supone de sus fuerzas – para  consolidar un bloque competitivo en las próximas elecciones locales.

 En las áreas de especulación  política – desayunaderos y cafés -se dice que Jesús Reyna García tiene el 80% del control de las estructuras políticas  estatales del PRI Michoacán y que el restante 20%, lo tiene Fausto Vallejo, pero eso es pura especulación; en el terreno de los hechos lo que cuenta son los resultados y ambos son dos personalidades políticas  derrotadas, que si bien podrían tener espacios de control político, deben dar paso a las nuevas generaciones. Ambos son las cabezas visibles de quienes han dirigido la política priísta en los últimos 20 años y ambos, ellos y el PRI, necesitan una figura con el perfil de ganador. Ahora bien, siguiendo en el terreno de las especulaciones, quién se suma a quién y cuantitativamente cuánto gana uno y cuánto gana el otro y, finalmente, quién sería el candidato gobernador. ¿Esa declarada unión le alcanza al PRI para ser competitivo y ganar? Esa unión declarativa  parece ser el primer escalón hacia otra propuesta de fusión de fuerzas y el más maquiavélico de los dos, espera el comportamiento de las consultas a la opinión pública y la percepción que en el Centro Nacional tendrán de esa declarada unión de personas. Este es apenas un paso hacia los intereses de ellos dos, ante su debilitamiento para estar en condición de negociar, en su momento. Y si no, al tiempo.

Lo cierto es que aun falta mucho camino por recorrer y de esta unión faltan los hechos y cuando se vayan a sentar para considerar  la candidatura a la gubernatura y puntos a distribuir- recibir- distribuir,  nadie sabe qué pasará.

En el PRD todo se está preparando para una tormenta perfecta y aunque dicen que al final se unen todas las fuerzas, todas las corrientes, lo cierto y  verdad es quién sabe qué pasará.

Por lo pronto el calendario político sigue su curso y entró en las fechas definitorias. Â