SIN MAQUILLAJE POR ETELBERTO CRUZ LOEZA.

Poco se ha comentado, posiblemente porque existe esa disposición a los Grandes Medios, que el partido de acción nacional ya cumplió setenta años, la misma edad que le achacaron al viejo PRI y lo bautizaron de dinosaurio y a todo el partido o persona que se  dijera  pertenecer a ese partido lo calificaban como miembro del Parque Jurásico, por las razones que hayan sido, pero sobre todo, decían por las mañas y vicios, además de las cualidades  que lo caracterizaban:
partido único, partido gobierno y en el gobierno.
EL PAN FESTEJARÁ ESTE 28 DEL PRESENTE  LA LLEGADA AL PODER FEDERAL.

Bueno, pues el PAN o partido de acción nacional, surgido de las cenizas de varios grupos católicos,  entre ellos la recordada Unión Nacional Sinarquista, en muy pocos años de ejercer el poder Federal tiene las mismas características que ese PRI que ahora, seriamente,  le disputará el poder: partido gobierno y en el gobierno y viejo. Si bien no es partido único, si se hace lo que el presidente de la República quiere que se haga en su partido y con su partido.

El Director del Centro de Investigaciones en Humanidades del Tecnológico de Monterrey, campus ciudad de México lo evalúa así: El PAN llega a sus diez años con abandono y traición a sus principios de identidad; con victorias electorales producto de alianzas pírricas, con un presidente de la República que tiene el control de su gabinete y de su partido, pero no del país, y con enorme riesgo de perder las elecciones federales del 2012.

La sociedad mexicana no tiene nada que festejar y sí lamentar este primero de diciembre de 2010, porque el PAN ha sido una gran desilusión como gobierno. Prometieron combatir la corrupción y hoy están envueltos en escándalos de la ilegalidad por la manera como han manejado el poder; no se distinguen en nada con el viejo PRI.

Lejos y con enormes contradicciones con las doctrinas que enarbolaron personajes como Manuel Gómez Morín, Adolfo Christielb Ibarrola, Efraín González Luna, Carlos Castillo Peraza; se han distinguido, más bien por causas pragmáticas que han traicionado sus principios y pro estar hundido en una grave crisis ideológica y moral. Se cumplió lo dicho por Luis H. Álvarez: Si no nos derrotó la derrota, que no nos derrote la victoria. Al PAN lo derrotó la victoria y hoy está en la presidencia sin saber a ciencia cierta hacia dónde dirigir al país. Algo así afirmó otro connotado panista: ganar la presidencia, EL PODER,  pero no perder el partido. Ganaron la presidencia, pero perdieron el partido.

La presencia del panismo en el poder lo envejeció y, con toda probabilidad, en dos años, regresarán al lugar que ocupaban, la oposición. Las encuestas, los números y la realidad lo dicen: si en este momento fueron las elecciones el PRI recuperaría el poder y la mayoría en el congreso, y esto no se puede ver más que como un castigo del electorado a un partido que no supo cumplir con sus compromisos electorales y que se enredó en el poder y entregó el alma a la oligarquía que gobierna al país. No ha sabido revertir la injusticia, la desigualdad, la marginación, la violencia  se ha ahondado profundamente y hay un error garrafal en el manejo de la crisis de seguridad, y se sigue diciendo en que la única vía es la armada y la vía del ejército, y no se quieren echar a andar otros mecanismos de combate al crimen organizado.Â