SIN MAQUILLAJE POR ETELBERTO CRUZ LOEZA.

Recientemente el gobierno de Guanajuato, efectuó un ejercicio democrático: mediante  plebiscito consultó por un SÍ,  por un NO,  a los residentes en la su ciudad capital estatal, Guanajuato.

Se les consultó sobre el proyecto de urbanización sobre tres cerros que rodean a la ciudad – La Bufa, El Hormiguero y Los Picachos -  que propuso la compañía constructora Azacan, con el apoyo del gobierno capitalino.

Los capitalinos – residentes  de la ciudad de Guanajuato – expresaron un rotundo NO a la urbanización de esos tres cerros y así decidieron el futuro de esa zona natural.

De acuerdo con el Programa de Resultados Electorales Preliminares del estado de Guanajuato, puesto en marcha en ese ejercicio, el 83.97 de los votantes expresó su rechazo al proyecto de urbanización  de esos tres cerros.  Los votos por el NO fueron 12 mil 546, equivalentes al 83.97%. Por el Sí, fueron 2 mil, 278 votos, equivalentes al 15.25%, mientras que se registraron  117 votos nulos, para un total de 14 mil 941 sufragios.

 En total se instalaron 70 mesas receptoras  de votos en la zona urbana y 44  en la zona rural.

 El Instituto Electoral del Estado de Guanajuato, informó que la participación ciudadana fue de 12.84% de lo esperado. No informó  que cantidad de residentes esperaban que fuera a emitir su decisión y manifestar su voluntad, aunque por los porcentajes, esperaban 112 mil votantes.

 Por las cantidades de votos recibidos, es evidente que muy escasa la participación ciudadana, pero si se ve con otros ojos, para ser un primer ejercicio de consulta a la sociedad para conocer su determinación, es muy buena la cantidad.

 Ahora solo falta saber si se hará caso, porque el gobierno puede argumentar varias cosas, entre ellas que fue muy baja la participación social – el  87. 16% no participó -, indicadora de que a la mayoría le es indiferente.

 Pero allá ellos y que con su PAN se lo coman.

 Lo anterior es una muestra de que sí se puede y es muy valioso, ofrecer, pedir, solicitar a la sociedad su decisión sobre obras, programas y proyectos que  afecten – de una u otra forma – su universo de convivencia individual, familiar y social.

 Todo es cuestión de querer, confiar y no temer a la decisión del pueblo.     Â