SIN MAQUILLAJE … ETELBERTO CRUZ LOEZA

 Los peliculescos hechos de este jueves en el interior  estado, y en su  capital, no abonan  nada a la tranquilidad y paz deseadas por la inmensa mayoría de la sociedad y sin el deseo de ahondar más en la condición de inseguridad que vive la población, es evidente muestra de que las fuerzas policiales  del gobierno están en franca desventaja ante las delincuenciales y si bien es cierto, casi siempre las acciones de los cuerpos de seguridad son posteriores a los hechos, por características estructurales de  todas las policías, ahora fueron enfrentados directamente y no esperaron su intervención indagatoria.

 La física y la química dicen que a cada acción corresponde una reacción de la misma intensidad, pero en sentido contrario y estos hechos indican  que si bien se  ha golpeado al lado oscuro de la sociedad, también es cierto que  la lucha no está ganada ni se ha avanzado mucho dígase lo que se diga y es la sociedad la que sufre los daños directos y colaterales.

 Es lamentable todo esto y lo es más porque quien sufre es la sociedad, la que siempre resulta agraviada y la que es inocente en todo y de todo.

 Clamar, demandar, exigir que el gobierno actúe está demás: es su obligación defender a sus representados. Es parte insustituible, indispensable del pacto social no escrito entre sociedad y grupos en el poder o gobierno o Estado o Estado de Derecho, o las leyes, o como se le quiera calificar o categorizar.

 Si el gobierno, el grupo en el poder, si el Estado, si el Estado de Derecho, si las leyes, no tiene por las razones que sean,  la capacidad, la suficiencia, la habilidad, la potencia, la eficiencia y la eficacia para cumplir esa parte del pacto social que le corresponda, entonces se están definiendo las condiciones para replantear otro pacto social.

 Si el Estado, si el gobierno es rebasado, más allá no hay más que el caos, la ley de la selva, la Ley del más fuerte.

 Por muchas razones, el Estado debe salir adelante y no únicamente enfrentar esta situación, sino resolverla, a favor de la sociedad, que es lo más importante, porque les va a los dos  – sociedad y Estado – la existencia como sociedad y cultura.       Â