SIN MAQUILLAJE… ETELBERTO CRUZ LOEZA
 El año de los bicentenarios fue intenso en el plano polÃtico. Cuarto año del calendario sexenal para la administración del presidente Felipe Calderón, en el que algunas fichas para el inexorable futuro habrÃan de colocarse. Cada quien en su estrategia, porque no es lo mismo estar en el poder que tratar de alcanzarlo, mientras que para quienes gobiernan falta todo un tercio del sexenio, para quienes aspiran el periodo está concluyendo. Cuestión de ópticas.
 Y es que ante lo que dicen las encuestas sobre la posibilidad del regreso a Los Pinos, hay quienes apresuran el paso, inquietos, algunos; otros no tanto expresando de diferente manera su interés en ser considerados aspirantes a participar en la carrera para el 2012 bajo las siglas del PAN, PRD, PRI o de una coalición de partidos, circunstancia esta que no habrÃa que descartarse. Los otros partidos, salvo el del Trabajo que ya apostó su resto por Andrés Manuel López Obrador, no tendrán candidatos propios los hacen poco atractivos y son nada competitivos, asà que habrán de sumarse a algunos de los tres grandes: PRI, OPSAN o PRD, según convenga a sus intereses, que no a su ideologÃa, tema que hace un buen rato dejó de importarles.
 En este año se celebraron 12 elecciones para gobernador( Aguascalientes, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, Sinaloa, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas). Nueve de estas gubernaturas fueron para el PRI, dos del supuesto PAN y una, del también supuesto PRD (mas los dos partidos fueron con candidatos comunes), pero los 3 H. Congresos locales son totalmente priÃstas. Asà que el OPRI ganó, en la práctica polÃtica los 12 procesos, porque además, ¿con quienes van a gobernar los e gobernadores aliancistas y a quién le harán caso?
 Seguro que el triste panorama electoral que arrojaban las encuestas internas realizadas por estos partidos, alarmó a sus dirigencias, al grado tal de tomar una decisión que podrÃa provocar divisiones interna – la renuncia del secretario de gobernación a su militancia panista tuvo su origen en su rechazo a esta estrategia -. En efecto, en una sociedad electoral entre dos partidos con ideologÃas hasta antagónicas, no resultaba ser lo más ortodoxo, pero el objetivo era que no ganara el PRI, sin importar los medios: Maquiavelismo puro.
 Las candidaturas comunes se realizaron en cinco estados: Durango, Puebla, Oaxaca, Veracruz, Sinaloa e Hidalgo. En el primero y segundo casos, ante el débil posicionamiento estos partidos decidieron apoyar a priÃstas desencantados por no haber sido apoyados por su partido. Esta estrategia funcionó en Sinaloa, Oaxaca, Puebla y les arrebataron las gubernaturas al PRI; pero perdieron los tres congresos locales y además perdieron las gubernaturas que tenÃan: Tlaxcala, Aguascalientes y Zacatecas, asà como sus respectivos congresos.
 Como resultado de estos comicios el PRI conservó el mismo número de gubernaturas que tenÃa y el PAN, supuestamente de una , aumentarÃa a 3 y el PRD, de una , alcanzarÃa 3, hipotéticamente En la práctica; pero en práctica, los 3 gobiernos aliancistas perdieron sus poderes legislativos y, muy presumiblemente los gobernadores administrarán los estados con priÃstas, asà que en la práctica el que ganó fue el PRI.
 Adicionalmente en donde contendieron con candidatos propios fueron derrotados, lo cual muestra una preocupante debilidad electoral. Más grave aun en el caso del PRD, aunque tampoco el PAN está como para echar las campanas a vuelo.
 Hasta el momento, de estos tres partidos, , el PRI es el que se ve más consistente, sin fisuras internas y avanzando sin contratiempos en la consolidación de su unidad y en las diferentes etapas hacia el 2012, como es la elección de su dirigencia.
 El PAN tuvo que sortear un proceso accidentado en el que se vio la mano del presidente de la República y su costo polÃtico aun se desconoce.
 En el PRD se avizoran graves problemas para resolver dos hechos muy significativos: la dirección, propiedad del partido y la cuestión de la elección, sin fisuras, de su dirigencia.
 Si nos atenemos a la experiencia histórica, se ve muy difÃcil que ambas situaciones las puedan llevar y resolver sin enfrentamientos y sin fracturas.






















