SIN MAQUILLAJE…POR ETELBERTO CRUZ LOEZA.

En el Debe y en el Haber del estado de este año cuentan demasiado los factores de inseguridad, el buen manejo de  la administración pública, el desplome de las actividades que estaban en desarrollo, como el turismo y la generación de empleos y, necesariamente incluirlo, otro factor, el miedo, el pánico en la sociedad.

Contrario a lo que se publicita en todos los medios como propaganda oficial, federal y estatal, la lucha, la guerra contra la delincuencia organizada está creciendo y las víctimas  civiles – daños colaterales, dicen – siguen creciendo y hasta el momento no existe ni una muestra de voluntad política para a detener esto o negociar esto o realmente echar toda la carne al asador para destruir esto. Si se hablara escolástica o canónicamente, no sabemos en dónde estamos o en el infierno, o en el limbo o en el purgatorio, porque ciertamente esto que vivimos no es el paraíso aunque así se llame una afamada línea estatal de transporte.

En el terreno propiamente de la política, los tres partidos  mayoritarios tienen sus parcelas en toda la administración menos en la correspondiente en el campo del Ejecutivo, salvo eso, todo está finamente parcelado.

Hablar de la inseguridad es redundar en lo mismo y bordar en el vacío: de los tres niveles de gobierno nadie sabe nada y cuando suceden los hechos los cuerpos de seguridad lo que hacen es proteger a sus jefes, cuando a lo que deben proteger es a los ciudadanos y los jefes se encierran en sus casas no vaya a ser que por mala suerte les toque una bala o perdida o bien dirigida.

Los mandos federales que residen en el estado y los estatales tienen para su protección hasta tres escudos que los defienden  y así no tienen temor de que les pase algo, pero la sociedad tiene miedo, temor y pánico porque son los menos culpables y son quienes resienten los efectos de toda esta guerra.

El turismo se alejó del estado; la población no quiere exponerse a algo inesperado porque sabe que los cuerpos de seguridad son incapaces de darles protección a ellos  y los establecimientos comerciales están cancelando los eventos que les dejaban actividad y plusvalía.

La administración pública estatal está quebrada; si no se le autoriza o un crédito puente o la restructuración de su deuda  por cerca de 5 mil millones de pesos, para llegar casi a 20 mil millones, pagaderos a veinticinco años, el  gobierno estatal no tendrá con qué pagar a sus proveedores, pero eso sí el presupuesto de egresos 2011 son las Bodas de Camacho.

En la administración municipal  de la capital – y así deben andar las restantes – no sabemos nada salvo que el alcalde  está solicitando autorización para solicitar un crédito para hacer obra; eso muestra que su plantilla de personal es bastante grande, realiza enormes erogaciones de la cuenta corriente, gasta en exceso en gastos de representación y concede altísimos salarios y así no se puede avanzar pues se tapan hoyos, pero abriendo otros más grandes. Y eso no es administrar, ni si quiera rústicamente, menos por  objetivos, o por  programas, ya no digamos por resultados.