SIN MAQUILLAJE POR ETELBERTO CRUZ LOEZA

El presente año inicia con la clásica cuesta de enero, los buenos propósitos personales y las buenas intenciones  de los gobernantes y como es natural, clásico en estas fechas, la realidad es más efectiva que todas las palabras de los llamados líderes sociales: el mejor ejemplo esté en el desmesurado costo de los servicios públicos, iniciando con el agua, el impuesto predial, las esperadas tarifas del gas y de la energía eléctrica y con uno de los efectos de los mini aumentos de los combustibles: el alza en un 20% del costo del transporte público urbano – combis y taxis – y se espera de un momento a otro el aumento  de las tarifas del autotransporte foráneo.

Los gobiernos federal y estatal hicieron su cartita a los Santos Inocentes y ofrecieron sus buenas intenciones, que servirán para empedrar el camino al infierno. Nuestro gobernante hace y ampliamente difunde su carta de intención para que llegue a los inocentes michoacanos y afirma: que el turismo sigue siendo palanca fundamental en el desarrollo y señala que la ocupación fue superior en un 39%, según estudio del ITESM, desconociéndose el campus que lo hizo, pero con todo y eso es contra toda lógica social y política ese dato por la singular condición, los escenarios de inseguridad que vive el estado y los pocos destinos, sitios de atracción turística del estado que no están, aparte respaldados por una intensa vida cultural que sean atractivos paralelos para los despistados turistas nacionales y extranjeros que nos visitan.

Ciertamente se dice que el tema de la inseguridad es federal, pero es sensible la falta total de coordinación de ambas o de las tres esferas de gobierno y  aunque expresa que es necesario mejorar la coordinación para  enfrentar con mayor eficacia ese flagelo de ese flagelo y señala lo que miles y miles de ocasiones se les ha recomendado a los tres niveles de gobierno: ofensiva social que ofrezca oportunidades  de educación, empelo y salud a los michoacanos.

La consolidación del programa educativo no se circunscribe a la educación superior, específicamente la universitaria; el problema mayor, mayúsculos es la educación Básica y la Media Superior y de esos nudos estructurales político electorales y sindicales no habla ni una letra y ahí están los problemas centrales del sector, pero no se ha visto voluntad política para enfrentarlo con fines de resolverlo; a la inversa se enreda cada día más y no tiene para cuando: ya es natural que nuestro esto en los sectores de calidad, eficiencia, cobertura retención, aprobación y deserción seamos los últimos en el comparativo nacional. Aquí, la CNTE hace lo que quiere con la complicidad, omisión o incapacidad del órgano rector para resolver la situación que parece que a nadie le interesa y, lo más grave es que  no se muestra voluntad política para hacerlo.

Se desconoce qué será pero los centros hospitalarios públicos están a reventar y eso que se continuará fortaleciendo la inversión pública y, particularmente la salud pública hasta lograr la cobertura universal, Eso es un sueño, un ideal, una  cobertura declarativa. También expresa el deseo de canalizar al campo un mil millón de pesos, pero no dice cómo, ni si será nada más los de su partido o será una medida plural  y en materia de economía y empleo mejor no hablamos porque con todo y que nuestro estado es de los que menos tecnificados están, la oferta de mano de obra es excesiva, mal pagada y sin prestaciones.

Una precisión: equivocadamente, y porque así les ha convenido, han etiquetado los programas sociales para los más pobres y en este momento más de la mitad de la población nacional son pobres  y miserables. La pregunta obligada es ¿dentro de los pobres y miserables hay aun más pobres y miserables? Los programas sociales son y deben ser para la sociedad,