SIN MAQUILLAJE… POR ETELBERTO CRUZ LOEZA
 
 En su mensaje de año nuevo 2011, el titular del Ejecutivo Federal, Luis Felipe Calderón Hinojosa  aseguró que en 2011 vendrán tiempos mejores, por lo que debemos mantener viva la esperanza en un mejor porvenir  y seguir siendo el principal  baluarte de los principios y valores que nos unen e identifican; vivimos tiempos cruciales, pero sumando esfuerzos  vamos a construir  el México de progreso, de justicia y de seguridad que todos anhelamos. La administración seguirá  combatiendo con firmeza y determinación a los criminales.

 Y eso es lo apropiado porque era lo que la gente deseaba escuchar, pero la realidad es otra y según varios estudiosos de las cuestiones sociales y jurídicas, como Diego Valadés Río, ex procurador general de la República, maestro  e investigador del instituto de investigaciones jurídicas de la UNAM…México padece una decadencia sistémica que agrava  los problemas de pobreza y violencia y, sobre todo, de déficit de gobernabilidad, por lo que si cualquiera de los partidos políticos que lleguen a Los Pinos persiste en mantener el status quo de inmovilidad y rezago institucional, representará en sí mismo una regresión, independientemente de que sea el PRI, el PRD o el PAN.

 En los diez años de la administración panista se perdió la gran oportunidad de transformar las instituciones del país para pasar a una democracia institucional que nos hubiera podido dar otro tipo de gobernabilidad en  país  ; en la transición democrática la sociedad ha cumplido  con su responsabilidad, sin embargo, lo que está fallando son los dirigentes de  los partidos.

 Hay un agotamiento de las instituciones constitucionales, particularmente de la estructura que en este momento presenta el sistema presidencial. Ha habido una enorme resistencia para su modificación y lo que estamos viendo en el país en general son problemas de pobreza, de violencia, de insuficiencia  de los servicios educativos  y de transporte. Todo es parte ya de una decadencia sistémica que resulta indispensable  superar mediante una reforma de Estado.

 Lo que no veo en este momento es que los partidos estén orientados  a dar apoyo a esta reforma, ya todos están volcados en el proceso electoral de 2012. En este momento tenemos  una gobernabilidad que va presentando ya síntomas deficitarios. En este momento estamos viviendo un intenso periodo de violencia  porque no se han encontrado los instrumentos adecuados para combatir de manera eficaz la delincuencia.

 Lo que tendremos que  ver en el futuro  de México es que, si queremos un sistema democrático, es la posibilidad de construir grandes coaliciones en torno a grandes programas de gobierno que transformen la vida de los mexicanos, que permitan superar la violencia, la pobreza, la miseria  y la inequidad.

 Ese es un punto de vista que, por supuesto ni los dirigentes de los partidos políticos ni el grupo en el poder federal harán caso.   Â