SIN MAQUILLAJE…POR ETELBERTO CRUZ LOEZA.

Se sabe, o por lo menos se supone, que los cambios son o porque se desea mejorar o porque la presión de la sociedad motivada por la ineficiencia de los funcionarios-servidores públicos es tal que se ve obligada y necesaria la toma de decisiones para modificar el equipo, mas también existe una razón oculta: preparar el tablero político para el juego-batalla que se aproxima.

Apoyado en lo anterior, el presidente de la República, por la facultad constitucional que le asiste realizó su enésimo cambio en su gabinete y para hace un relevo en la secretaría de Energía de la que depende la política económica, CFE, PEMEX que en nada beneficia a la institución: sale Georgina Kessel y llega José Meade. Y Georgina Kessel se ubica en BANOBRAS, EL LLAMADO Banco del (EX) Federalismo.   Este cambio en nada modificará la política económica de los carburantes y sus incrementos seguirán inclementes y como a cada acción existe una reacción,  ya se anunció incremento en las tarifas de transporte del D. F.: cada cuatro meses en relación directa al aumento de los combustibles.  

 Juan Molinar Horcasitas deja la secretaría de Comunicaciones y Transportes y lo sustituye Dionisio Pérez Jácome, hombre de todas las confianzas del presidente de la República; este cambio deja muchos pendientes y varias interrogantes: ¿es por la presión pública generada por el caso de la guardería ABC? Muy posiblemente no. ¿Acaso obedece a la presión de los técnicos, analistas e investigadores y asuntos jurídicos surgidos por la tan famosa licitación 21 sobre el espectro de quién sabe qué banda electrónicas que dejaron muy mal posicionado a la administración Federal que beneficiaba a TELEVISA y que la confrontó con TV Azteca? Muy posiblemente tampoco. Puede obedecer a un cambio en la perspectiva del tablero político para las batallas legales y  electorales que se avecinan este año. No debe olvidarse que  Molinar Horcasitas fue Consejero Ciudadano del IFE y esa es su credencial que lo respalda como un analista y profesional muy avezado en las cuestiones de la burocracia electoral en el IFE. Ese cambio obedece a esa visión. Luis Felipe Calderón, como estratega que se siente, está moviendo sus piezas. Veremos si le  resultan.

 El otro cambio es el Gil Zuarth – aquél que disputó perrunamente la designación  como presidente del CEN del PAN: Ahora lo mueven, como premio a prestarse  de comparsa democrática, a la secretaría particular de la presidencia de la República  y dejan libre a Luis Felipe Bravo Mena, quien desde ese momento ya extraoficialmente es el candidato del PAN a la gubernatura del Estado de México, lo que indica que  ante la férrea determinación de Alejandro Encinas, el PAN no irá en alianza con el OPRD ni con el PT por el gobierno del estado de México.

 Así, el gabinete es modificado por cuarta o quinta vez en esta administración y así no es posible una línea definida de política pública y quien sale perdiendo no es únicamente a los que cambian, que no lo perjudican, si no el pueblo que nada sabe de los enjuagues del poder.