Hay una frase hankista que ya se ha convertido en una auténtica consigna por todo lo largo y estrecho de los pasillos del poder; “Un político pobre es un pobre político”. No dudo, ni por un instante, que quien le dio vida y la escupió fue con una tácita connotación: transa lo más que puedas, mientras más puedas, para mantenerte en el poder todo lo que puedas. Y bajo esta perspectiva, sencillamente, no existe (por lo menos yo no conozco) un político pobre (económicamente hablando), por ende, supongo que todos los que son y están, pueden asegurar de una u otra manera su futuro inmediato en las anchas y opulentas ubres del erario. Aclaro, al hablar de “políticos” me refiero a diputados, senadores, gobernadores, presidentes municipales, dirigentes de partidos, síndicos, regidores, secretarios, etc. etc. Ustedes saben a quienes me refiero.

Por esto, tan rara como inexistente es la campaña proselitista estructurada a base de propuestas y soluciones, siendo el eje rector de la mayoría de ellas puras promesas, pleitos, descalificaciones y un despliegue excesivo del poder económico que los cobija. Así o más,inusual es el servidor público que ejerce óptimamente el trabajo para el que fue contratado por los electores, por lo que, lamentablemente, ya no nos sorprende enterarnos de enriquecimientos “inexplicables” de cada uno de ellos durante sus periodos.

Empero, si a esto le damos otra connotación, tomando en cuenta que la verdadera fuerza y el verdadero capital de un político, de cualquier nivel, no están cimentados en sus nexos oscuros, sus chanchullos, su poder económico, ni en los favores que haga o le deban, sino en la persuasión y la confianza que la ciudadanía tenga de él y de su trabajo, la cosa cambia, ahí sí les puedo decir que no sólo hay políticos muy pobres, sino de plano, los hay bien jodidos.

Esto no es consuelo, al contrario, darnos cuenta que estamos gobernados por puro ricachón menesteroso sin escrúpulos y hasta sin vergüenza, significa que no hemos tenido el interés, la inteligencia, el compromiso ni mucho menos el valor de ejercer correctamente nuestro poder, con todas las responsabilidades que eso implica.

Hoy, como en muchos Estados, en Puebla estamos estrenando personal y, con la algarabía de cuando iniciabas clases de niño urgido por presumir tus útiles y tu uniforme nuevos, todos se presentaron al Congreso, aun antes de la hora programada y acompañados de su porra oficial (espero hayan tomado foto a todos porque será la única vez que veamos a muchos de ellos en sus lugares de trabajo).

Ellos ya tomaron protesta, otros personajes lo harán en algunos días… ¿y nosotros?, ¿estamos listos para asumir nuestra responsabilidad como ciudadanos, o como casi siempre, les damos chequera firmada y los dejamos solo para que hagan y deshagan a placer?

Votar, dar la chamba, tan sólo es el primer paso. Sólo la iniciativa individual de cada uno de nosotros para ejercer nuestro poder, brindará a la sociedad el balance necesario para encaminarnos por la senda de resultados tan deseados como necesitados.

Sus excesos como políticos son consecuencia de nuestras omisiones como ciudadanos.

Escritor, caricaturista y empresario, autor de los libros: Ahora o Nunca (PNL, editorial SELECTOR), Si de Monos se Trata (Dibujo Humorístico, editorial TRILLAS) y de las novelas Por Una Mujer (Editorial Versus), El Error de Dios (Editorial TINTALIBRE) y de Ángeles Guardianes S.A. (Novela próxima a publicarse en España y América Latina). Director General de Come To Mexico y Director Creativo Asociado de Servicios Creativos Integrales, S.A. [email protected] Twitter: jmpumarino.