EDITORIAL SIN MAQUILLAJE…POR ETELBERTO CRUZ LOEZA.

Preocupa enormemente la Educación nacional. Nuestro país no podrá jamás desarrollarse adecuada e integralmente si no cuenta con una educación de primerísimo nivel: la que se ofrece en nuestro país – pública y privada-  es mala, muy mala y casi todo el país la califica como desastrosa; De mil niños inscritos en primaria, solo 588 – el 59% ingresa a primero de secundaria y después de tres años egresan 451; en otras palabras, en educación básica nuestros servicios educativos tienen una eficiencia de 45%. Apenas el 24% de jóvenes entran a la universidad, tecnológico o escuelas normales., en comparación con 93% de los jóvenes de Corea del Sur y 47% de los jóvenes chilenos. Lo anterior es en cuanto a cobertura y eficiencia cuantitativa  del sistema.

 En la prueba Encuesta Nacional sobre Logros Académicos de los Centros Educativos – ENLACE – muestra desempeños lamentables: el 50.9 de alumnos tiene un logro por debajo del básico, 38% elemental, 9% bueno y 22% excelente y este escenario es gravísimo en las escuelas indígenas: los maestros menos  preparados están en las escuelas indígenas, el ausentismo es notable y la infraestructura de las escuelas es precaria.

 En el aspecto cualitativo: en la prueba PISA, de matemáticas, solo 3 de cada 1000 estudiantes sacan el promedio más alto, comparado con 182 estudiantes de Corea del Sur; 94 de la república de Eslovaquia.; 65 de los Estados Unidos y 15 en Tailandia.
 
 Algunos analistas, escritores e investigadores coinciden: Muchos maestros pueden comprar sus puestos vitalicios por unos 10 mil dólares o heredarlos de sus padres sin tener la menor capacitación para estar al frente de un aula. El magisterio está controlado por un sindicato todo poderoso con 1.7 millones de afiliados que, según el Foro Económico Mundial, bloquea  cualquier intento serio para modernizar el arcaico sistema educativo.

El programa Enciclomedia, del que se habló mucho y con todo y sus deficiencias técnicas y metodológicas, ya lo dejaron morir.

Los cambios de rumbo son imperceptibles en el corto plazo. El atraso educativo es el resultado de décadas de insuficiencias y desaciertos. El expediente es fácil. Echarle la culpa al andamiaje institucional. Sin embargo, es el andamiaje  que corresponde a familias y estudiantes que no exigen lo que deben  y sí, en cambio, títulos y grados escolares en buena medida vacíos de contenido.

 Es muy aceptable la decisión de participar en ejercicios de evaluación como PISA y las pruebas ENLACE.

Ahora esperemos la toma de decisiones.