Por ETELBERTO CRUZ LOEZA

La compañía Mexicana de Aviación  inició el pasado lunes los vuelos de prueba, con la finalidad de obtener, de parte de la secretaría de comunicaciones y transportes, el certificado de operaciones que le permitirá comenzar a vender boletos y eventualmente levantar el vuelo ya con operaciones comerciales. En la secretaría de trabajo, además del secretario, Javier Alarcón, se reunirá el conciliador, Javier Christlieb y PC  Capital, los nuevos dueños de la empresa y evaluaron  la fecha del   inicio de la venta de boletos, que se había programado para el lunes 24 del presente.
 
 Para esta etapa la nueva aerolínea llamó a 49 pilotos y 40 sobrecargos, sin embargo estos no serán el personal contratado bajo el amparo de los nuevos contratos de trabajo, pues solo prestarán sus servicios para el efecto de la certificación de la aerolínea.

A cinco meses de que la compañía Mexicana de Aviación, después de las infructuosas negociaciones contractuales con sus sindicatos de pilotos y sobrecargos, fue declarada  en concurso mercantil – en otras palabras en venta, , SOLO ENTRE 10 Y 15%  DE SU PLANTILLA LABORAL ORIGINAL  – 775 PILOTOS AVIADORES Y 180 SOBRECARGOS  – HA LOGRADO UBICARSE EN LA MISMA AEROLÍNEA O EN OTRAS COMPAÑÍAS DE AVIACIÓN COMERCIAL NACIONALES O EXTRANJERAS: EN OTRAS PALABRAS MÁS DEL 85% DE SU PERSONAL FUE DESPEDIDO, LIQUIDADO Y SAN SE ACABÓ. NO HAY PUESTOS DE TRABAJO DISPONIBLES PARA EL PERSONAL  QUE SE DEDICABA A LA VENTA DE BOLETOS O PERSONAL TÉCNICO ENCARGADO DE DAR MANTENIMIENTO A LAS AERONAVES.

 Este modelo es el que la administración Federal propuso a los ex dueños  para resolver, y terminar, el problema laboral  de las revisiones de contrato colectivo: desaparecer la empresa, declararla embargada y en venta; algo semejante se hizo en la compañía mexicana de Luz y Fuerza del Centro, pero al final, con todo y que se  les tendieron puentes de plata en la Comisión Federal de Electricidad para la recontratación, ciertas lagunas y nudos legales, hicieron que se congelaran las decisiones, se reconoció a Esparza  y se  aceptó el acta y le concedieron la Toma de Nota, el registro oficial del sindicato y como si no hubiera pasado nada, pero algo quedó: EL TEMOR A LOS SINDICATOS GIGANTES.

 Y ese modelo es el que espera a la Comisión Federal de Electricidad y a Petróleos Mexicanos, cuando decidan venderlas: una revisión salarial y del contrato colectivo de trabajo, llegar hasta la Suprema Corte y que sea ella la que determine que las exigencias salariales y prestaciones son excesivas y que atentan contra la libre empresa, para que el Estado se declare  o las declare en quiebra, se siga todo el procedimiento jurídico fiscal y hasta contable y se coloquen en concurso mercantil y liquiden a los trabajadores lo que no serán re contratados por los nuevos dueños de las misma empresas, solo que hay un prietito en el arroz: los sindicatos.

 Ahí está Napoleón Gómez Urrutia, Manuel Esparza como muestra de que es fácil, pensar meterle el diente, pero ganarles … está difícil. Y los trabajadores sindicalizados de la CFE y de PEMEX  lo saben  y ya saben qué hacer: luchar  por su empresa y por su empleo, que son la base de su sobrevivencia.