Mostrando que ellos, la altísima burocracia, vive en otro mundo y que la realidad y el mundo lo ven desde la óptica de sus ingresos y condición política, tal como lo afirmó poéticamente Campoamor … todo es según el cristal con que se mira … y que fuera de eso no hay más, tanto el secretario de Hacienda, que tiene nombre de alimento, Cordero, como Agustín Cartens Cartens, director del Banco de México, coincidieron en muchos asuntos económicos para nuestro país.

1º.- Que los recientes incrementos no afectarán el Índice Nacional de Precios y Cotizaciones.

2º.- En México, aunque muchos se empeñan en ver el vaso medio lleno, lo cierto es que está tres cuartos de lleno.

3º.- No parece haber evidencia de un alza generalizada de precios.

4º.- Rechazó versiones “mediáticas” que sostiene que la inflación se encuentra fuera de control.

5º.- La escalada de precios de este año no lesionará “gravemente” la economía de las familias.

6ª.- Es de espera que en este 2011 ¡“la inflación general retomé una clara tendencia a la baja”!.

7º.- A partir de este mes se estarán “desvaneciendo los efectos” al alza sobre la inflación anual que se registraron a principios del 2010.

Así que ya sabe usted: oficialmente nada ha subido: la inflación en la primera quincena de este enero fue de 0.17%… ¡Ni siquiera un cuarto de punto porcentual! Con estos funcionarios estamos en la gloria…

Ellos viven en otro mundo, no en este mundo real en donde todo subió, desde los servicios públicos de los tres niveles de gobierno – incluyendo consumibles, gas y energía eléctrica – hasta los consumibles de primera, segunda y tercera necesidad, así como los superfluos y suntuarios.

Haciendo a un lado los buenos pronósticos y declaraciones de los funcionarios del gabinete presidencial, lo más cierto es que vivimos en un mundo mágico: México y su población son mágicos… viven, vivimos de milagro.

Uno se imagina que para todos estos preclaros prohombres, la marcha convocada por la CNC para el día 31 del presente POR LA CARESTÍA, ha de ser por el puro gusto de marchar y manifestarse, porque todo está muy bien y no existe ni carestía, ni debilidad del salario, ni poca capacidad de compra del peso.

Ciertamente no hay inflación porque no hay excesivo circulante porque el salario mínimo está rígidamente controlado y aunque haya alzas y alzas, desde la perspectiva de los funcionarios del gabinete, no son generalizadas. No se preocupe.