SIN MAQUILLAJE POR ETELBERTO CRUZ LOEZA.

Sabemos, aunque la Presidencia de la República niegue el calificativo, que el Estado mexicano está en  guerra contra el narcotráfico y que buena parte de esa guerra o lucha con más de 35 mil muertes está muy dispareja; que estamos línea fronteriza de por medio, con el mercado de drogas, no solamente más grande, sino el mejor organizado del mundo, como un corporativo empresarial; que el 90% de las armas de todo tipo que están en manos de los delincuentes – sean del narcotráfico u organizada – proceden de los Estados Unidos y que, realmente esta guerra, esta lucha, no es nuestra; es de compromiso con el gobierno norteamericano: tratan de detener algo que ni en su mismo suelo logran desaparecer y trasladan a otros países, supuestamente en lugar del origen de los narcóticos,  sus acciones para combatir ese cáncer que corroe  a su sociedad.

En estos escenarios  llegó a nuestro país el pasado lunes la secretaria de Estado norteamericano, la señora Hillary  Clinton Rodman, responsable de la diplomacia del Potomac; se reunión en la ciudad de Guanajuato, en la Alhóndiga de Granaditas, con nuestra secretaria de Relaciones Exteriores, Patricia Espinosa.

 En el marció de la llamada Agenda Bilateral, los avances para la instalación de puertos internos a fin de agilizar el comercio y  frenar el tráfico ilegal de de armas y dinero, para lo que operarían en nuestro país, agentes estadounidenses de la Oficina de Aduanas y protección Fronteriza. Reafirmó que el presidente Barack Obama no abandonará a nuestro país y este año le entregará 500 millones de dólares en equipo y capacitación, mediante la iniciativa Mérida, para reforzar la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado.

Ahí, le dio un espaldarazo a Felipe Calderón, al afirmar: Quiero decir que lo que el presidente Calderón ha hecho es absolutamente necesario; si fuera fácil, ya se habría hecho, pero es muy difícil y lleva toda clase de costos consigo, pero no hay alternativa y Estados Unidos lo sabe bien, porque hemos trabajado con países en todo el mundo para luchar contra la criminalidad. Adicionalmente, aprobó la actuación del Ejército en la lucha contra el narco, aunque, rec0omendó que los casos de abusos cometidos por los militares sean juzgados en tribunales civiles, aunque reconoció avances en la protección de los derechos humanos. (Aquí está el origen de que los soldados estén en las ciudades y en sus calles: recomendación de los Estados Unidos a Ernesto Zedillo y otra a Vicente Fox y listo: los militares salgan de sus cuarteles y a patrullar).

Mas no crean que esos 500 millones de dólares llegarán en billetes. No, se entregarán en equipo y como pago a su personal, porque lo que no sea  dicho es que ya estamos en el camino que conduce a la colombianización de la guerra contra el narcotráfico. Lo dijo la Doña: Los costos serán más altos, pero no hay otra alternativa para vencer al crimen organizado y como somos, o  su patio trasero o su estado 52 – Puerto Rico es el 51 – tiene que cuidar sus intereses y con el mar de bondad nos dejarán sus policías, su equipo y sus indicaciones.

Le dijo a Luis Felipe Calderón: vas bien. Síguele, nosotros vamos respaldándote, atrás de ti.  Si Estados Unidos cumpliera bien su papel, no habría estos problemas, pero no los cumple porque se ampara en la libre empresa y en el abanico de libertades y derechos de sus ciudadanos.