Por ETELBERTO CRUZ

En virtud de que nuestro país depende económica y tecnológicamente, fundamentalmente, de los Estados Unidos hasta en un 90%, lo que le suceda a esa nación y a esa sociedad, nos afecta a nosotros. Dicen los economistas que si a Estados Unidos estornuda a nosotros, nos da catarro y si ellos se contaminan de gripe, a nosotros nos da pulmonía, así que por esa razón reflexionaremos sobre el II Informe a la Nación rendido por Barack Obama, en un escenario político en donde no las tiene todas consigo: Su cámara de Representantes – sería la de nuestros diputados – es gobernada por el Republicanos, aunque los Demócratas tengan la de los Senadores. Eso significa problemas y en estos dos años que le faltan – prácticamente uno, porque el cuarto será de trabajo político para su reelección – serán muy difíciles para él.

En ese Informe a la Nación – clásico y tradicional – presentó el estado de la nación y convocó a la unidad de los Republicanos y afirmó que los desafíos son mayores que un partido ¿?).

Convocó a su poder Legislativo: Recortar el impuesto a las empresas, congelar parte del gasto federal y reformar la burocracia nacional … Propongo que desde este año congelemos el gasto interno anual por los próximos cinco años. Esto reducirá el déficit en más de 400 mil millones de dólares durante la década próxima y llevará el gasto discrecional al menor nivel de nuestra economía desde que Dwight Eisenhower era presidente. Congelaría algunos programas nacionales, pero el gasto militar ni de seguridad nacional, ni los programas de seguridad social tampoco serán congelados. Además prometió eliminar miles de millones de dólares en subsidios a las compañías petroleras, algo verdaderamente muy difícil de lograr por él. Indicó que fijará como meta una política a mediano plazo, a veinticinco años, que en el 2035 las plantas energéticas norteamericanas produzcan 80% de energía limpia.

Por otro lado, exhortó a los legisladores a debatir una reforma migratoria, al sentar las bases para la segunda mitad de su mandato. Se manifestó en contra de que extranjeros no puedan permanecer en la Unión Americana tras culminar sus estudios universitarios. Se dijo listo para trabajar con republicanos y demócratas para proteger nuestras fronteras, hacer cumplir nuestras leyes y tratar con los millones de trabajadores indocumentados que ahora viven en la clandestinidad.

En el ámbito internacional predijo que la guerra en Irak llegó a su fin; que a partir de julio habrá una reducción de las fuerzas estadounidenses en Afganistán; buscará tratados de libre comercio con Colombia y Panamá y anunció que viajará a Brasil, Chile y El Salvador.

Paul Ryan dio la respuesta (y esa es la respuesta general de todos, norteamericanos y extranjeros): Los estadounidenses son escépticos frente a ambos partidos políticos, y ese escepticismo está justificado sobre todo cuando se trata del gasto federal.

Así que el negrito que cobra como presidente de Estados Unidos tiene dos años muy, pero muy difíciles.