SIN MAQUILLAJE

Desde la llegada al poder presidencial del partido de acción nacional, el sector patronal consideró que “era el momento de echarle el agua por un solo surco”, el de las empresas, el del capital; estas administraciones – la Vicente Fox y los cuatro años y dos meses de la actual de Luis Felipe Calderón Hinojosa -, sumando la de Ernesto Zedillo Ponce de León, todas neoliberales, son y fueron  y hasta el último día pro empresariales y debilitaron sector del  factor trabajo y como no han podido meterle mano al artículo 123 constitucional, han intentado, infructuosamente hasta el momento, reformar la Ley Federal del Trabajo, para darle vuelta al texto constitucional y violar el espíritu y la letra del  artículo que contiene todas las conquistas laborales y hasta el momento, con todo y con la presencia en Gobernación y en la secretaría de Trabajo, de Carlos, Monseñor Abascal, no pudieron: Se toparon con el H. Congreso.

Teniendo en la secretaría de trabajo a Javier Lozano Alarcón, todo el bloque patronal – el Consejo Coordinador Empresarial, la CANACINTRA con todos los organismos cúpula empresarial ya tienen bien planchadita  la propuesta de reforma a la Ley Federal del Trabajo, existiendo acuerdo en lo general entre los sectores obrero, patronal y el gobierno, “solo falta la aprobación de los legisladores”.

El sector patronal tiene en la mira varias modificaciones, entre las más importantes, están: Debilitamiento del contrato colectivo de trabajo, la disminución de prestaciones, como el aguinaldo, la repartición de utilidades, la contratación por horas, el despido del trabajador, dentro de los primeros seis meses, el debilitamiento del derecho de huelga, la disminución de la seguridad social, el fortalecimiento del llamado outsourcing – la tercerización laboral – y, ahora, incluyen la disminución del pago de los salarios caídos, así como la deseada  democratización de los sindicatos y que estos informen a las autoridades públicas, a Hacienda, entre ellas, del manejo de las cuotas sindicales; estos dos puntos últimos romperían la autonomía  sindical, lo cual será muy difícil que los sindicatos, incluidos los corporativizados – la CTM, la CROC, la CROM, etc., y los independientes como el de TELMEX y los universitarios, además de los sindicatos de los trabajadores de los estados, vayan a aceptar ni con todo el dinero del presupuesto: esos dos elementos son intocables …i n t o c a b l e s.

Solamente pensar en eso crearía una oleada, una marejada como un Tsunami, que barrería cualquier acuerdo de los patrones y los dirigentes de los corporativos laborales. Y eso, TODOS LOS SABEN,  empezando por  Javier Lozano Alarcón.

Por otro lado, difícilmente los legisladores de la oposición,- PRD  y PRI – aceptarán cambiaos drásticos en la jornada de trabajo, en las prestaciones laborales y en el derecho a huelga, con todo y con el pretexto de que ellos buscan, desean, y se obtendrán, mayor competitividad laboral en la calidad de los productos y el sector laboral del país se modernizará, lo cual es completamente falso, porque la modernización no se logra con leyes, si no con la reconversión tecnológica, actualización, capacitación y superación profesional de los trabajadores y pagándoles más y mejor, los patrones están muy reacios a invertir en su empresa, sin el apoyo-subsidio del gobierno y sin la facultad constitucional  de tener, en las relaciones laborales,  el sartén por el mango.