SIN MAQUILLAJE POR ETELBERTO CRUZ LOEZA.
Bajo la aparente tranquilidad que se vive en las instituciones polÃticas del estado – poder Ejecutivo y poder Legislativo, asà como en las presidencias municipales y en los partidos polÃticos - ejemplo de la llamada tensión superficial, porque a media agua y en aguas profundas, están sucediendo varias cosas verdaderamente inéditas, para esta etapa de la vida polÃtica llamada de la pluralidad polÃtica y la diversidad ideológica – (que son inexistentes, salvo el pragmatismo, el utilitarismo= maquiavelismo): hablamos del quórum que con calzador fue logrado en el H. Congreso por la divina intervención polÃtica del Supremo Poder y convenció de cierta manera para que asistieran los diputados panistas necesarios para que la solemne sesión del H. Congreso local se realizara, y en el inicio formal del periodo ordinario de sesiones, el titular del Ejecutivo, estatal rindiera su III y penúltimo informe de gobierno, pero se notó la ausencia de los diputados de la fracción parlamentaria PRI imposible y varios del PAN.
 Esto es verdaderamente inédito; ni siquiera en el H. Congreso de la Unión se ha presentado este hecho; allá lo que se ha hecho es reventar las sesiones, protestar en pensamiento, palabra y obra, gritar y hacer escándalo, pero que en una sesión, tradicionalmente solemne, de inicio del periodo ordinario de sesiones y en la cual el titular del Ejecutivo informarÃa a la sociedad nacional el estado que guarda la administración pública a él encomendada por mandato mayoritario de la sociedad, nunca.
 Lo primero que uno se preguntarÃa es ¿No los habrán invitado?
SerÃa extraño, porque es un acto del H. Congreso, no del poder Ejecutivo. Los señores diputados – hombres y mujeres, la Lengua Española lo permite decirlo asà – saben de esta sesión; está inscrito en nuestra constitución polÃtica; es tradicional en la vida de toda legislatura.
¿Por qué faltó toda una fracción partidista? ¿El pastor, el llamado lÃder, de la fracción, recibió la orden, recomendación, sugerencia, indicación, de su jefe ?– (cuál, si no hay dirigencia estatal, salvo el delegado en el estado) (Entonces ¿quién manda las señales a los diputados?).
¿SerÃa posible que en los diputados del PRI hubiera la reflexión del por qué y para qué ir, si no habrÃa oportunidad de mostrar su posicionamiento sobre las condiciones y percepciones que se tiene de la administración, como se hizo en la sesión inaugural del periodo ordinario de sesiones del año pasado y de cuya intervención no hubo ninguna respuesta favorable para corregir los errores señalados? Entonces, acaso pensarÃan en el ¿para qué asistir?
Cualesquiera que sean las respuestas, la expresión de Hamlet sigue vigente: “¡Algo está podrido en Dinamarca!â€Â  Â
Cualquiera que sea el manejo informativo y mediático de esa sesión, lo cierto es que existe una muestra bastante evidente de división, insatisfacción y reproche, no únicamente partidista y eso que indicó la ausencia de los 16, de 40, diputados – el 40% que no asistió – es bastante grave, dÃgase lo que se diga. ¿Será que sà existe un miligramo de rubor, de moral, de escrúpulos en algunos diputados locales? Cosas veredes, Sancho, decÃa Don Quijote.






















