SIN MAQUILLAJE POR ETELBERTO CRUZ LOEZA.

Recientemente la Confederación de Trabajadores de México cumplió 75 años y a esa distancia, es apenas una delgadísima sombra de lo que fue en 1936, cuando se constituyó como la principal organización político – sindical en beneficio de la clase obrera- trabajadora. Fue el comienzo de la creación de los famosísimos sectores que le dieron tanta fuerza y presencia y peso político al ahora Partido Revolucionario Institucional (sus compañeros fueron el sector campesino – la Confederación Nacional Campesina (CNC) y el sector popular, la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP).

 Hoy está en declive la CTM – lo mismo que la CNC y la CNOP -  y no participa en ninguno de los grandes debates nacionales, como el del empleo, el del salario, el de los sindicatos: atraviesa un momento difícil no únicamente en la cuestión del dinamismo de sus liderazgos, también en sus finanzas y en la autoridad de sus representantes en el H. Congreso de la Unión – y en los congresos locales -: ante los  poderes Ejecutivos – Federal y local – y  en el H. Congreso de la Unión – en sus dos cámaras (de Diputados y de Senadores), su voz, su peso y su capacidad  política y de gestión están desaparecidas. No existen.

 Ciertamente hoy son otras las circunstancias: ya no está el PRI ni en el gobierno Federal, ni en por lo menos un tercio de los estados miembros de la Federación, pero mucho de esta situación se debe a su silencio, a su quietud, a su inmovilismo y a su disciplina y, sobre todo, a estar uncido al carro del gobierno, que curiosamente esas cualidades la elevaron a la cúspide de la política mexicana y lo imposibilitaron para detener su descenso hacia la desaparición  de su activismo y dinamismo.

 A la Confederación de Trabajadores de México le quedan como anillo al dedo los versos de Sor Juana: Aprended flores de mí, lo que va del ayer al hoy: ayer, maravilla fui. Hoy, sombra mía no soy.

 En estos setenta y cinco años deben recordarse los nombres de Vicente Lombardo Toledano, Fernando Amilpa, Luis N. Morones, Jesús Yuruén, Fidel Velázquez Sánchez y Leonardo, La Güera, Rodríguez Alcaine.

 Con el actual dirigente, de  84 años de edad, Joaquín Gamboa Pascoe, la central atraviesa un  prolongado momento  de asfixia que bien lo pueden llevar a su muerte  o a su surgimiento, siempre y cuando haya nuevos dirigentes y estos sean jóvenes, porque ahora la CTM está caracterizada por liderazgos de ancianos.

 Ahora que la lucha por la presidencia de la República está  tomando  se están configurando las circunstancias para que la CTM encabece el sector obrero-trabajador  y sea una fuerza y un factos no solo de opinión, sino también de decisión y reverdezcan los laureles de su peso político, capacidad de gestoría  y representatividad. De no ser así, lo más seguro es que entrará en coma permanente. Â