SIN MAQUILLAJE POR ETELBERTO CRUZ LOEZA.

Nuestra economía y buena parte de la economía del mundo está de una u otra forma vinculada a la moneda norteamericana;  ese país es por alguna razón que se deriva de las I y II Guerras Mundiales, quedó como el granero y el Banco de las Democracias; ellos, los norteamericanos, con el Plan Marshall, reconstruyeron Europa y Japón, con la administración, imposición y asimilación de su cultura a la cultura nipona, así que en este momento, con la hegemonía militar y la supremacía tecnológica, casi todo el mundo es en un grado u otro, pero mayoritario, dependiente de los Estados Unidos, el motor de la economía mundial.

Suceden dos hechos, uno, que Estados Unidos tiene un súper gasto en su administración que no han podido desvanecer  ni un dólar y cada año, cada administración, proponen reducirlo, pero no lo logran; a la inversa, va más hacia arriba; como  lo expresó Keynnes: “No se sabe cómo, pero la economía de los Estados Unidos sigue y sigue bien; ahí va”. El otro hecho es que ya en el mercado mundial de las divisas, con todo y la acción de las instituciones financieras multilaterales – el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional  – de las cuales Estados Unidos es el socio mayoritario y el que determina las políticas financieras mundiales, ya operan dos que tres monedas, respaldadas por sus economías, como el Remembi (Yuan), moneda  de la República China; el Euro, moneda de la Comunidad o Unión Europea; la Libra Inglesa – que no se incorporó a la Banco Central Europea y continúa teniendo su moneda para su uso legal y,  en un recodo, Japón, con el Yen; total que en el mundo está dándose el acomodo de todas las economías para en algún momento asestar un golpe de timón y dar un giro a la hegemonía del dólar.

Acaso por varias razones, entre ellas las citadas y según los teóricos del BM y del FMI, es necesario vitalizar la economía mundial, argumentación que les sirve para proponer algo inusual, pero de efectos impredecibles: El Fondo Monetario Internacional anunció una propuesta para impulsar la economía mundial: ayudar a Estados Unidos a reducir su doble déficit  con los otros países, PERMITIENDO LA DEPRECIACIÓN DEL DÓLAR. Esta sugerencia así fue presentada en la reciente reunión del Grupo de las 20 economías más grandes del mundo que se reunieron en París, a partir del viernes de la semana pasada. Según los teóricos del FMI el dólar está sobrevaluado, en tanto que el Euro y el Yen eran globalmente coherentes con los fundamentos económicos y varias monedas de países emergentes asiáticos estaban subvaluadas, principalmente la de China.

Que Estados Unidos devalúe su moneda es posible: vendería más y estaría más barato acudir a ese país y comprar sus productos; ciertamente toda la economía mundial saldría beneficiada, pero ese país tendría mucha más hegemonía, con todo y que ahora los productos se diseñan en una parte se hace una parte en otra y otra parte en otra, se envía a otra, se arma en otro lugar y se distribuye desde varias partes, y eso no se aceptaría.

Por lo pronto, sea una cosa u otra – se devalúe o no – a nuestra moneda  y a nuestra economía le irá como en feria, porque ni una cosa ni la otra nos beneficia, pero vamos en amasiato con ellos, así que. Mejor agárrese  porque viene una guerra de divisas para la cual, como siempre, no está preparado nuestro país y dependemos de la suerte de la economía norteamericana.